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El cine español explora paisajes y aguas de españa y europa en 2025

Euskadi, un escenario de contrastes para el cine español

El cine español de 2025 ha apostado por la riqueza paisajística de Euskadi, con varias producciones que han aprovechado la diversidad de sus entornos. Desde las playas de Bizkaia hasta los bosques de Navarra, la región se ha convertido en un telón de fondo para historias de amor, misterio y fantasía.
Maspalomas, dirigido por Alauda Ruiz de Azúa, explora el viaje espiritual de una mujer en Bizkaia, mientras que Los domingos, ambientada íntegramente en la provincia vasca, retrata la vida en localidades como Algorta, Getxo y Leioa. El equipo también ha recurrido a Donostia y Urduña, sumergiéndose en la atmósfera de Gipuzkoa.

  • Maspalomas:Historia de un viaje espiritual en Bizkaia.
  • Los domingos: Rodaje íntegro en la provincia vasca.

La mitología vasca también ha encontrado cabida en la pantalla, con Gaua, una película de terror y fantasía ambientada en el siglo XVII. El filme ha utilizado lugares emblemáticos como el caserío Igartubeiti en Gipuzkoa y la necrópolis de Arguiñeta en Elorrio, Bizkaia, para recrear la atmósfera de brujería en Zugarramurdi. El bosque de Artikutza en Navarra también contribuyó a la creación de este universo.

Andalucía y la costa del atlántico: historias de dolor y deseo

Andalucía y la costa del atlántico: historias de dolor y deseo

Huelva ha sido un escenario clave para el cine español de 2025, con Los tigres, una película que retrata la sociedad andaluza a través de sus paisajes costeros. Desde la ría hasta el embalse de Aracena, el equipo ha explorado la diversidad de municipios de la provincia, incluyendo Matalascañas, Punta Umbría y Mazagón. La película también ha visitado la bahía de Algeciras, en Cádiz, ampliando su alcance geográfico.

Romería, la última entrega de la trilogía familiar de Carla Simón, ha llevado al espectador a Pontevedra y Vigo, en Galicia. La directora ha retratado la historia de sus padres, marcados por el dolor y la pérdida, utilizando lugares como la plaza de la Leña, el casco viejo vigués y las playas de Fonte y Tombo do Gato.

Ríos que conectan: el danubio y el vecht como protagonistas

El cine español de 2025 no se ha limitado a las costas, sino que ha explorado también las vías fluviales de Europa. Estrany riu, de Jaume Claret Muxart, ha utilizado el Danubio como un personaje más, retratando un viaje en bicicleta desde la Selva Negra hasta Linz, Austria. La película se desarrolla a lo largo del río, explorando los recuerdos y las nuevas relaciones de sus protagonistas.

Muy lejos, de Gerard Oms, ha puesto el foco en el Vecht, un río que atraviesa Utrecht, en los Países Bajos. La película sigue a un personaje que navega por los canales, compartiendo lecciones de vida y reflexionando sobre el pasado.

La costa cálida y la región de murcia: un encuentro entre historia y naturaleza

El cine español también ha explorado la costa mediterránea, con Sorda, de Eva Libertad, y El cautivo, de Alejandro Amenábar, retratando la belleza y la historia de la Región de Murcia.
Sorda se desarrolla en el municipio de Molina de Segura, mostrando sus lagunas, playas y la alfarería local. La protagonista, Miriam Garlo, podría convertirse en la primera actriz sorda en ganar un Goya.
El cautivo, por su parte, ha utilizado los vestigios de la Edad Media en Santa Pola y Santa Bárbara, además de escenas filmadas en Teruel y Sevilla.

Teruel y la comunitat valenciana: escenarios de pasión y desolación

La provincia de Teruel ha demostrado ser un espacio versátil para la producción cinematográfica, albergando rodajes que abarcan desde dramas históricos hasta thrillers contemporáneos. Sirat, de Oliver Laxe, ha utilizado la rambla de Barrachina y la laguna de Tortajada, mientras que La Furia, de Gemma Blasco, ha retratado la crudeza de una violación en los Monegros.

El alcázar de sevilla y la furia de la violencia

La Furia de Gemma Blasco, filmada entre Torrevelilla (Aragón) y Barcelona, se centra en el trauma de una mujer tras sufrir una agresión. El director ha buscado la crudeza y la intensidad en cada escena, utilizando el paisaje como reflejo del estado emocional de la protagonista.
El Alcázar de Sevilla también ha sido escenario de rodaje, permitiendo recrear ambientes históricos y complementar la narrativa de la película.