Valladolid celebra sábado santo con emotiva procesión del 'cristo yacente'

La capital vallisoletana vivió este Sábado Santo un momento de profunda emotividad con la emotiva procesión del 'Cristo Yacente', una de las imágenes más valiosas de la Semana Santa en España, perteneciente al taller del maestro Gregorio Fernández.

Una procesión cargada de simbolismo

Una procesión cargada de simbolismo

La imagen del 'Cristo Yacente', de unos 3,50 metros de altura, salió de forma solemne del Monasterio de San Joaquín y Santa Ana a hombros de los cofrades y custodiada por el Ejército, en un acto religioso central de la tarde-noche en Valladolid.

La procesión, que comenzó con retraso sobre las 18:50 horas, se desarrolló en un silencio reverencial, solo interrumpido por el sonido de los tambores que marcaban las unidades de la marcha. La imagen principal estuvo acompañada por la de la Virgen de la Soledad, también de la Cofradía del Santo Entierro y datada del siglo XVIII.

El momento más emotivo se produjo cuando ambas figuras se reencontraron, en un simbólico reencuentro de la Virgen con el cuerpo sin vida de su hijo, que refleja la profunda espiritualidad que rodea a este acto litúrgico.

La ruta de la procesión, que transcurrió por la plaza de Santa Ana, María de Molina, Héroes del Alcántara y Zuñiga para regresar a la plaza de Santa Ana, fue sincronizada con cánticos de un coro que ingresó al Museo del Monasterio después de la finalización del acto.

El traslado del 'Cristo Yacente' es una tradición que se celebra en 33 ocasiones en el marco de la Semana Santa de Valladolid, habiendo salido en 27 de ellas y suspenderse en cinco, incluyendo este año y el próximo.

La Cofradía del Santo Entierro, que procesiona por primera vez en 1931, viste túnica de terciopelo negro con cola, cíngulo y cruz bordada sobre el pecho y capirote de terciopelo negro y tiene su sede en el real monasterio de San Joaquín y Santa Ana, propietario de su paso titular.

nn