Valladolid celebra la resurrección: miles se congregaron en la plaza mayor
El Domingo de Resurrección inundó la Plaza Mayor de Valladolid de fervor y color, congregando a miles de personas para presenciar el Encuentro de las imágenes de Jesús Resucitado, la Virgen de la Alegría y el Santo Sepulcro Vacío. Un acto que, según el arzobispo Luis Argüello, es una declaración de principios: la vida triunfa sobre la muerte, el amor disipa el dolor.
Un encuentro bajo el sol primaveral
La mañana soleada, con temperaturas que superaron los 20 grados, incentivó la asistencia masiva. Turistas y fieles se mezclaron en una Plaza Mayor abarrotada, expectantes ante el desenlace de los actos de la Semana Santa vallisoletana. El Fervorín, pronunciado por el arzobispo, fue un llamado a la acción: “ser signo e instrumento de paz” en un mundo convulso.
Argüello no olvidó a aquellos que sufren, mencionando a los enfermos, los residentes en centros geriátricos, los internos en prisiones y a quienes carecen de un hogar. La suelta de palomas, un símbolo tradicional, se interpretó como una súplica por la paz mundial, un mensaje especialmente relevante en el contexto de los conflictos internacionales actuales. “Que el vuelo de estas palomas nos recuerde la paz que tanto anhelamos”, clamó el prelado.

Procesiones y misa pascual: el preludio al encuentro
Antes del Encuentro, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado, María Santísima de la Alegría y Las Lágrimas de San Pedro salió de la Iglesia Conventual de Nuestra Señora de Porta Coeli, acompañada de manolas ataviadas con sus característicos trajes. Simultáneamente, desde la Iglesia Conventual de San Benito el Real, partió la Cofradía del Santo Sepulcro y del Santísimo Cristo del Consuelo. Ambas procesiones convergieron en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, donde se celebró la Solemne Misa Pascual.
Durante la Eucaristía, el arzobispo destacó que la Resurrección implica “romper las ataduras de la muerte” y advirtió sobre las consecuencias del miedo y el individualismo. Animó a los presentes a “ensayar una vida nueva” basada en la esperanza.

Un final apoteósico en la plaza mayor
El Encuentro frente al Ayuntamiento fue el punto culminante. La Plaza Mayor, repleta de gradas y con una densa afluencia de público, fue testigo de la Bendición Apostólica y del rezo conjunto del Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria al Padre. Las procesiones se retiraron poco después, poniendo fin a los actos de la Semana Santa en Valladolid. Pero más allá de las imágenes y los rituales, lo que quedó grabado es la palpable sensación de esperanza y renovación que inundó la ciudad, un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, la luz siempre encuentra la forma de brillar.