Trujillo: intento de asesinato en uci con disfraz médico desvela red criminal

Un empleado de hospital disfrazado de enfermero intentó envenenar a un paciente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional Docente de Trujillo, desatando una investigación que ha destapado una presunta banda criminal especializada en ataques selectivos. La jueza ha decretado nueve meses de prisión preventiva para Juan Carlos Sánchez Noriega, alias 'Sínico', principal sospechoso, mientras las autoridades profundizan en las conexiones de este caso que ha conmocionado a la ciudad.

La operación frustrada del 27 de marzo

El 27 de marzo, agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) frustraron un ataque que, de haber tenido éxito, habría costado la vida de Eduardo Castillo Castro, un sobreviviente de un atentado previo en Florencia de Mora. Castillo, internado tras recibir varios disparos, se convirtió en el objetivo de un plan macabro ejecutado por, al parecer, una organización criminal autodenominada 'Los inyectores del Centro'.

La audacia del ataque es escalofriante: Sánchez Noriega, disfrazado de personal médico, logró ingresar a la UCI con la ayuda de un cómplice interno. La jeringa con una sustancia nociva fue descubierta por el personal de salud, quienes alertaron a la seguridad del hospital. Nilsson David Chávez Castañeda, alias 'Loco Jeringa', también fue detenido, mientras que Hellen Antuanet Pirgo Villar, identificada como 'La China', enfrenta cargos por encubrimiento real tras supuestamente eliminar pruebas cruciales.

La cifra habla por sí sola: el gerente regional de Salud, Gerardo Florián, detalló que el paciente presentaba traumatismos abdominales y torácicos previos al intento de envenenamiento, evidenciando la fragilidad de su estado y la intencionalidad del ataque.

¿Quiénes son

¿Quiénes son 'los inyectores del centro'?

El general Franco Moreno Panta, jefe de la Región Policial de La Libertad, reveló que la policía llevaba tiempo monitoreando la posibilidad de un nuevo atentado contra Castillo, dada la complejidad del caso. La incautación de equipos celulares, tarjetas de crédito, indumentaria de disfraz y la jeringa con líquido nocivo sugiere una planificación meticulosa y una estructura organizada detrás de 'Los inyectores del Centro'.

El hospital, visiblemente afectado por el incidente, ha reforzado sus controles de acceso a las áreas críticas, una medida urgente ante la vulnerabilidad demostrada. Pero hay un detalle que preocupa: ¿cómo pudieron infiltrarse con tanta facilidad en un área de alta seguridad? La respuesta a esa pregunta, sin duda, revelará fallas sistémicas que deben ser corregidas con urgencia.

Mientras tanto, Juan Carlos Sánchez Noriega y sus presuntos cómplices esperan la conclusión del proceso penal en el penal El Milagro, con la tarea de esclarecer completamente las circunstancias del intento de homicidio y la extensión de la red criminal que opera en Trujillo. El futuro de Castillo, aunque fuera de peligro inmediato, pende de un hilo, recordándonos la brutalidad de la violencia y la necesidad de proteger a los más vulnerables.