Tensiones oriente medio: méxico al borde del colapso energético
El barril de petróleo se disparó a cifras astronómicas tras la escalada de hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, arrastrando a México a una situación de fragilidad energética que podría afectar servicios esenciales. La dependencia del exterior, ya crítica, se ha convertido en una auténtica pesadilla.
El estrecho de ormuz: un cuello de botella global
El bloqueo del Estrecho de Ormuz, esa vía marítima vital por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, ha desencadenado una reacción en cadena que golpea directamente a la economía mexicana. De un precio cercano a 60 dólares por barril, el crudo ha rebasado los 100, desatando temores de escasez y una oleada de precios en la energía. Si bien el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo ha intentado mitigar el impacto mediante acuerdos con empresarios gasolineros, fijando los precios de la gasolina en torno a los 24 pesos por litro, la realidad es que México sigue a merced de los vaivenes del mercado internacional.

Gas natural: el verdadero talón de aquiles
Pero la sombra del petróleo es eclipsada por una dependencia aún más profunda: el gas natural. La doctora Aleida Azamar Alonso, investigadora de la UAM Unidad Xochimilco, advierte que este hidrocarburo se ha convertido en la base de la generación eléctrica en México, representando más del 60% de la matriz energética. La apuesta histórica por las centrales de ciclo combinado, que sustituyeron al petróleo buscando eficiencia y menores emisiones, ha creado una dependencia insostenible. El problema es simple: la demanda de gas en México supera ampliamente la producción nacional. Esto obliga a importar volúmenes masivos desde Estados Unidos, un flujo constante de capitales que debilita la economía y expone al país a riesgos geopolíticos.

De insumo económico a seguridad nacional
Azamar Alonso no minimiza la gravedad de la situación: “El gas ha dejado de ser un simple insumo económico y se ha transformado en una cuestión de seguridad nacional”. Un corte de suministro o una subida desmesurada en los precios podría paralizar hospitales, escuelas y la industria manufacturera, sumiendo al país en una crisis de proporciones desconocidas. Lo que nadie cuenta es que este escenario, antes distante, ahora se cierne sobre México con una urgencia preocupante.
La encrucijada de la soberanía energética
La académica, en la presentación de su libro México en la Encrucijada Gasífera, cuestiona la estrategia actual del país, que prioriza la conversión de México en un “hub” de exportación para mercados extranjeros. En lugar de fortalecer la producción local y garantizar el suministro interno, se ha optado por una política que pone en riesgo la soberanía energética. La cifra es alarmante: el déficit de gas natural en México supera los 5 mil millones de pies cúbicos diarios. El riesgo es claro: apostar por la exportación antes que por la autosuficiencia es una jugada peligrosa que podría costarles muy cara a los mexicanos.
La lección es evidente: mientras Oriente Medio se tambalea, México debe urgentemente diversificar su matriz energética y fortalecer su capacidad de producción interna. De lo contrario, la dependencia del gas natural se convertirá en una sentencia de vulnerabilidad.