Tensión en jerusalén: vox acusa a israel de impedir acceso al cardenal pizzaballa
La Policía israelí impidió este domingo al Cardenal Pierbattista Pizzaballa, jefe de la Iglesia Católica en Jerusalén, participar en la misa del Domingo de Ramos, generando una fuerte condena internacional y acusaciones de Vox a Israel de vulnerar la libertad religiosa.

La visita del cardenal, frustrada por motivos de seguridad
El Patriarcado Latino de Jerusalén denunció que la comitiva del Cardenal Pizzaballa fue interceptada y obligada a dar media vuelta en su camino hacia la Iglesia del Santo Sepulcro. La medida, calificada de “irrazonable y desproporcionada”, ha sido percibida como un grave precedente que afecta a la sensibilidad de miles de millones de personas durante la Semana Santa.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, justificó la decisión en motivos de seguridad, siguiendo las instrucciones del ejército en el contexto de la guerra contra Irán. La Policía aseguró que había informado previamente al Patriarcado sobre la imposibilidad de la visita.
Vox, a través de Santiago Abascal, ha exigido al gobierno de Israel “explicar y corregir” lo ocurrido, entendiendo la “situación muy complicada” en Jerusalén. La formación política ha insistido en la necesidad de preservar la libertad religiosa de los cristianos, a pesar de los ataques islamistas.
La decisión ha reavivado las tensiones en Jerusalén, una ciudad sagrada para las tres religiones abrahámicas. La Iglesia Católica ha condenado la medida, advirtiendo sobre sus consecuencias diplomáticas y espirituales. La seguridad en la ciudad, ya tensa por los conflictos persistentes, se ve ahora exacerbada por este incidente.
La Policía israelí, en su comunicado, no ha especificado los detalles de la amenaza que motivó la decisión, limitándose a reiterar la necesidad de garantizar la seguridad en el contexto actual.
El incidente pone de manifiesto la complejidad de la situación en Jerusalén, donde la convivencia religiosa es frágil y las tensiones pueden escalar rápidamente. La respuesta de Vox, tajante y sin ambigüedades, refleja la preocupación de la formación por la situación de los cristianos en la región.