Teherán cede: japón logra dos cruces en el estrecho de ormuz

La tensión en el Estrecho de Ormuz se atenúa ligeramente. Dos buques japoneses han logrado cruzar el estratégico paso marítimo en los últimos días, desafiando el bloqueo de facto impuesto por Irán como respuesta a las sanciones internacionales. Un movimiento que, aunque discreto, podría tener implicaciones significativas para el comercio energético global.

El 'green sanvi' y el 'sohar lng': un respiro para tokio

El transportador de gas licuado de petróleo (GLP) Green Sanvi, operado por una filial de Mitsui O.S.K. Lines, consiguió atravesar el estrecho el sábado rumbo a la India. Apenas un día antes, el buque Sohar LNG, también vinculado a la misma naviera japonesa y con bandera panameña, había roto las restricciones. Ambos tránsitos, aunque aparentemente rutinarios, se producen en un contexto de creciente hostilidad entre Irán y Occidente.

Según fuentes del diario Asahi, citando a funcionarios anónimos, el Gobierno japonés no intervino directamente en el cruce del Sohar LNG. La implicación de Tokio en el paso del Green Sanvi tampoco está clara. Lo que sí ha trascendido es que Teherán podría estar considerando la implementación de peajes adicionales para el tránsito de buques a través del Estrecho, una medida que, de confirmarse, complicaría aún más la situación.

43 embarcaciones permanecen actualmente varadas en el Golfo Pérsico, un número que se reduce paulatinamente, pero que sigue siendo considerable. La cifra habla por sí sola: la dependencia global del petróleo y el gas proveniente de la región es tan alta que cualquier disrupción tiene un impacto inmediato en los mercados energéticos. Más allá de los detalles técnicos sobre el pago de peajes o la participación gubernamental, lo relevante es que Japón, un actor clave en el comercio internacional, ha encontrado una vía para mantener el flujo de sus suministros energéticos, al menos por ahora. Pero la calma es frágil.

La capacidad de Irán para restringir el acceso al Estrecho de Ormuz es un arma de presión geopolítica de primer orden. La reciente flexibilización, al permitir el paso de estos dos buques, podría ser una táctica de negociación, un intento de calibrar la respuesta internacional o simplemente una señal de que Teherán, a pesar de su retórica beligerante, no desea una escalada que perjudique a su propia economía.

¿Un cambio de estrategia o una tregua temporal?

¿Un cambio de estrategia o una tregua temporal?

Sin embargo, las tensiones persisten. Que los buques crucen no significa que la crisis haya terminado. La incertidumbre permanece, y el Estrecho de Ormuz sigue siendo un punto caliente en el tablero geopolítico global. La observación de las próximas semanas será crucial para determinar si este respiro es un cambio de estrategia por parte de Irán o simplemente una tregua temporal.