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Ready compara redes sociales con tabaco y alcohol: exige prohibición para menores

Bill Ready, director ejecutivo de Pinterest, ha lanzado una advertencia contundente: la industria tecnológica debe asumir la responsabilidad por el impacto que las redes sociales tienen en la salud mental de los jóvenes. Su propuesta, que equipara el acceso de menores de 16 años a estas plataformas con las restricciones impuestas al tabaco y al alcohol, ha encendido la polémica en un debate ya candente.

Ready exige una prohibición total, citando el fracaso de la autorregulación

Ready exige una prohibición total, citando el fracaso de la autorregulación

En una columna de opinión publicada en Time, Ready argumenta que los adolescentes están viviendo un “experimento social” sin filtros, expuestos a un bombardeo constante de información que alimenta la ansiedad, la depresión y las dificultades de concentración. “Nuestra industria ha tenido años para mitigar estos daños, pero ha fracasado una y otra vez”, afirma Ready, apuntando a la necesidad de una legislación más firme. La comparación con la industria del tabaco es directa: “Cuando buscamos excusas para no actuar en beneficio del interés público, los directores ejecutivos de las empresas tecnológicas suenan como los ejecutivos tabacaleros del siglo XX, a quienes había que avergonzar y demandar hasta someterlos”.

La propuesta de Ready se suma a una ola de regulaciones en todo el mundo. Australia, por ejemplo, prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 16 años, imponiendo a las plataformas la responsabilidad de verificar la edad de los usuarios y sancionando a aquellas que no cumplan. Meta, propietaria de Facebook e Instagram, ya ha procedido a eliminar cuentas de menores para adaptarse a la nueva ley. Pero no todos los países han adoptado medidas tan drásticas. El debate persiste, con la industria tecnológica mostrando resistencia y argumentando sobre el impacto en sus modelos de negocio.

La medida australiana, aunque no incluye aún a plataformas como Pinterest y WhatsApp, establece un precedente. La ley obliga a las plataformas a implementar mecanismos para identificar y bloquear cuentas que no cumplan con el requisito de edad, con sanciones económicas para las que no lo hagan. El desafío para las empresas es complejo: equilibrar la libertad de expresión con la protección de los más vulnerables.

La cifra habla por sí sola: un estudio reciente de la Universidad de York reveló un aumento del 70% en los casos de ansiedad y depresión entre adolescentes desde el auge de TikTok. Esta información, lejos de ser un dato aislado, refuerza la urgencia de una acción regulatoria. La decisión de Ready es una llamada de atención, un recordatorio de que el crecimiento descontrolado de las redes sociales tiene consecuencias reales y que la responsabilidad de proteger a las nuevas generaciones recae, en gran medida, en quienes las han construido.

El futuro de la interacción digital se define hoy, no mañana. La pregunta ya no es si se regulará, sino cómo y con qué contundencia. La salud mental de los jóvenes está en juego.