Taiwán tiembla: dos terremotos sacuden la costa este
La isla de Taiwán amaneció este domingo sacudida por dos terremotos consecutivos, de magnitudes 5,7 y 4,8, que, afortunadamente, no han dejado víctimas ni daños significativos, según las autoridades locales. Un despertar sísmico que ha reavivado la preocupación en una zona geológicamente inestable.
El sismo más fuerte en lo que va de año
El primer temblor, el de mayor intensidad, golpeó a las 1:14 hora local (17:14 GMT del sábado) con su epicentro ubicado en el mar, a escasos 5,4 kilómetros al noreste del edificio del Gobierno del condado de Hualien. La Administración Meteorológica Central (CWA) ha informado de que alcanzó una intensidad de nivel 4 en la escala sismica local, afectando también a los condados de Nantou y Yilan. La cifra habla por sí sola: este ha sido el terremoto más potente registrado en la isla durante 2024.
Pero hay un detalle que no hay que ignorar: las autoridades advierten que la posibilidad de réplicas, de entre 5 y 5,5 grados de magnitud, persiste en los próximos días. Un recordatorio constante del peligro latente que acecha en una región sometida a la tensión tectónica.

Un segundo golpe en rápida sucesión
Apenas tres horas después, a las 5:23 hora local (21:23 GMT del sábado), un segundo sismo, de magnitud 4,8, replicó la sacudida en una zona cercana, también frente a la costa de Hualien. Con un epicentro a 8,1 kilómetros del mismo punto de referencia del primer terremoto y a una profundidad de 23,7 kilómetros, este segundo temblor, aunque de menor intensidad, mantuvo en alerta a la población.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado heridos ni incidentes graves en infraestructuras. La calma, sin embargo, es tensa, consciente de que Taiwán se asienta sobre una falla geológica activa, en la frontera entre las placas tectónicas euroasiática y filipina. Una ubicación que la convierte en un territorio propenso a la actividad sísmica, un hecho al que sus habitantes están, lamentablemente, acostumbrados. La naturaleza, en su implacable danza, nos recuerda que la tierra bajo nuestros pies es, a veces, impredecible.