Tábata cerezo: de actriz a guardiana del consentimiento en el rodaje

El vacío en la protección de los actores durante las escenas íntimas ha encontrado una respuesta inesperada: Tábata Cerezo, una actriz que ha decidido transformar su experiencia en un rol vital para la industria audiovisual. Su paso al puesto de coordinadora de intimidad no es una simple transición profesional; es una declaración de intenciones sobre la necesidad de priorizar el bienestar y el consentimiento en un entorno laboral que, hasta hace poco, se mostraba permisivo.

Un rol nacido del #metoo que cambia el juego

La figura del coordinador de intimidad, relativamente nueva en España (desde 2021), emergió como respuesta al movimiento #MeToo, impulsando una reflexión profunda sobre los derechos de los intérpretes. Cerezo, en una entrevista concedida a Europa Press, relata cómo, inicialmente, su intervención fue percibida con recelo, incluso con miedo a la censura. “Al principio pensaban o había miedo de que viniéramos a censurar o a limitar la libertad creativa”, explica. Pero la realidad, según su experiencia, es muy diferente: la coordinación de intimidad no restringe la creatividad, sino que la enriquece, proporcionando a actores y directores un espacio de seguridad y confianza.

Los imprevistos se mitigan, las escenas adquieren mayor realismo y la complejidad en la ejecución se vuelve manejable. La clave está en la gestión integral de las necesidades creativas y logísticas, garantizando que el consentimiento de los actores sea la piedra angular de cada secuencia. No se trata solo de escenas de sexo; abarca desnudos, situaciones médicas delicadas, e incluso interacciones físicas con menores, siempre protegiendo su bienestar y su derecho a la decisión.

Netflix pionera, intimact a la vanguardia

Netflix pionera, intimact a la vanguardia

Netflix lideró el camino en España, integrando esta figura en producciones como 'Élite' y 'Valeria'. Hoy, empresas especializadas como Intimact, fundada por Cerezo, asesoran a numerosas producciones, incluyendo películas que compiten en los Goya. La demanda es creciente, y la industria está tomando conciencia de la importancia de este rol.

Cerezo describe su trabajo como la gestión de “las necesidades tanto creativas como logísticas de una escena íntima”. Su presencia en el rodaje no es intrusiva, sino preventiva, asegurando un ambiente de trabajo respetuoso y profesional. El agradecimiento, según afirma, es constante, incluso por parte de actores veteranos que lamentan no haber tenido este apoyo en sus inicios. “Algo que nos repiten muchas veces es ‘ya me habría gustado a mí eh al principio o de joven haber tenido esta figura en mis primeras experiencias en rodajes’”, revela.

Aunque algunos actores pueden mostrarse reticentes, la intervención de la coordinadora de intimidad es una garantía de respeto y seguridad. La experiencia demuestra que, ante la duda, el consentimiento siempre debe prevalecer. La consolidación de este rol, impulsada por la creciente formación especializada y la sensibilización de la industria, augura un futuro más justo y equitativo para los profesionales del cine y la televisión.

La profesionalización de la coordinación de intimidad no es una moda pasajera; es una necesidad imperante. Y con el auge de la formación iberoamericana liderada por Intimact, el futuro se vislumbra con más herramientas y profesionales preparados para salvaguardar el bienestar de quienes dan vida a las historias que vemos en pantalla.