Semana santa amarga: nadal denuncia el 'estropicio' del coste de vida
La cesta de la compra se ha encarecido, las carreteras están hechas polvo y el AVE, otrora símbolo de progreso, acumula retrasos. Alberto Nadal, vicesecretario de Economía del PP, ha encendido la mecha de la polémica este sábado, acusando al Gobierno de haber deteriorado los servicios públicos y de estrangular el poder adquisitivo de las familias durante estos días de Semana Santa.
La inflación 'devora' los salarios
Nadal no se anda con rodeos: la situación es insostenible. Mientras los salarios se resienten ante la escalada de precios, la carga fiscal, según denuncia, sigue aumentando. La cifra habla por sí sola: el incremento de la recaudación tributaria, con 65.000 millones de euros provenientes del IRPF y otros 35.000 del IVA, alimenta la pregunta: ¿a qué precio se paga este aumento de ingresos?
El dirigente popular apunta directamente a las familias con hijos, especialmente afectadas por la subida de los precios de la energía y los alimentos, elementos básicos en su presupuesto. Pero la ironía es palpable: mientras la presión fiscal se intensifica, España se sitúa, según el Banco Central Europeo, como el país de la eurozona que menos inversión pública realiza.
Lo que nadie cuenta es que este panorama se desarrolla en un contexto político convulso. La falta de Gobierno y Parlamento, según Nadal, impide adoptar las reformas necesarias. “No tenemos ni gobierno ni parlamento para llevarlas a cabo”, sentenció, exigiendo elecciones generales como solución urgente.

El pp reclama una rebaja fiscal, el gobierno se defiende
El Partido Popular, desde la oposición, no pierde ocasión para reclamar una revisión del impuesto sobre la renta, priorizando a las familias. Nadal ha recordado que las medidas de alivio más significativas, como la rebaja de impuestos sobre la gasolina, la electricidad, el gas o el butano, fueron propuestas originales del PP, rechazadas inicialmente por el Ejecutivo.
Pero la crítica va más allá de la política fiscal. Nadal denuncia un deterioro generalizado de los servicios públicos, ejemplificado por el AVE, un proyecto que en su momento fue motivo de orgullo nacional. Ahora, los retrasos y la reducción de frecuencias son la norma, reflejo, según el PP, de una gestión deficiente.
La crisis económica, advierte Nadal, se alarga, y exige un cambio de rumbo en la política económica, apostando por la productividad y la reforma del país. La urgencia es evidente. La Semana Santa, tradicionalmente un período de optimismo y consumo, se presenta este año como un termómetro de la creciente preocupación económica de las familias españolas.