Sánchez desafía la polarización: ¿puede el psicólogo ascender a palacio?
El panorama político peruano da un giro inesperado. Roberto Sánchez, psicólogo y congresista, ha lanzado su candidatura a la presidencia por Juntos por el Perú, inyectando una dosis de novedad en una contienda marcada por la polarización. Las encuestas lo muestran en ascenso vertiginoso, amenazando el dominio de Keiko Fujimori y otros pesos pesados.
Un salto en la intención de voto que sorprende
Hace apenas un mes, Roberto Sánchez se movía en los márgenes de la intención de voto con un escaso 3,2%. Un simulacro de votación reciente de Ipsos revela un crecimiento explosivo: ahora se sitúa en el 9%, superando a figuras como Alfonso López Chau y César Acuña y consolidándose entre los cinco candidatos con mayores posibilidades. La participación en el debate presidencial parece haber sido un catalizador de este impulso, aunque la contienda sigue liderada por Keiko Fujimori con un 18,6%.
¿Qué impulsa este meteórico ascenso? Sánchez ha capitalizado el hartazgo con la política tradicional, proponiendo un discurso centrado en la educación pública y la democratización de derechos. Su promesa de un salario mínimo de 5.500 soles para los profesores y la creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación resuenan en un electorado ávido de cambio.

Antecedentes y controversias: un perfil en la lupa
El camino de Sánchez no está exento de sombras. Su paso por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Pedro Castillo dejó tras de sí un informe de control que destapó el uso irregular de la caja chica para gastos personales, incluyendo cenas en restaurantes y servicios de lavandería. Además, se le acusa de contratar a allegados partidarios sin concurso público y de presuntos recortes salariales a trabajadores del ministerio. Yehude Simon, fundador de Juntos por el Perú, ha denunciado la manipulación de los procesos internos del partido para favorecer la llegada de Sánchez al liderazgo.
El candidato ha evitado confrontar directamente estas acusaciones durante la campaña, pero la sombra de la controversia planea sobre su imagen. Los registros fiscales y administrativos de Sánchez están bajo escrutinio, y cualquier revelación adicional podría afectar su candidatura.

Propuestas audaces y un futuro incierto
Más allá de las polémicas, Sánchez plantea un programa ambicioso que incluye el reconocimiento formal a los mineros informales, microempresarios y agricultores artesanales, así como la regulación de concesiones económicas a favor de la educación y el desarrollo local. Su apuesta por un centro nacional de planeamiento y evaluación de impacto para sustentar las decisiones estatales y una auditoría social de las concesiones son medidas que buscan dotar a la gestión pública de una mayor transparencia y eficiencia.
A ocho días de la elección, el panorama se presenta incierto. La volatilidad en las preferencias electorales hace que cualquier pronóstico sea arriesgado. Pero una cosa es clara: Roberto Sánchez ha irrumpido en la contienda con fuerza, demostrando que en la política peruana, a veces, el ascenso más inesperado puede convertirse en la sorpresa del día. La pregunta ahora es si este psicólogo, con su discurso renovador y su pasado cuestionado, logrará conquistar el Palacio de Gobierno.