Retraso monumental: nuevo hospital geriátrico de costa rica podría no listarse hasta 2038
El cronograma de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) revela un retraso alarmante en la finalización del nuevo hospital geriátrico, proyectando una fecha de cierre hasta enero de 2038. Esta previsión, que ha encendido las alarmas de autoridades y organizaciones, pone en tela de juicio la capacidad del sistema para atender a una población cada vez más envejecida.
Expropiaciones y limitaciones de personal frenan el avance del proyecto
La CCSS atribuye el desfase a obstáculos administrativos, especialmente en la expropiación de 16 inmuebles necesarios para el complejo hospitalario. El proceso, que podría extenderse hasta marzo de 2030 por la limitada capacidad del personal encargado, es un cuello de botella crítico. La institución, además, enfrenta restricciones técnicas, al estar inmersa en la gestión simultánea de al menos 40 proyectos de infraestructura sanitaria.
La Junta de Salud del hospital ha calificado este escenario como “inaceptable”, alertando sobre la saturación de los servicios actuales. El hospital Blanco Cervantes ya opera con alta demanda y limitaciones de infraestructura, situación que se agravará con la demora.
La Defensoría de los Habitantes de Costa Rica, por su parte, advierte que un retraso de más de una década representa un retroceso grave en salud pública. “Cada día que se retrasa una obra de gran importancia para garantizar mejores condiciones de vida a la población adulta mayor es un tiempo irrecuperable desde el punto de vista de salud pública”, afirmó el defensor adjunto Juan Carlos Pereira.
El proyecto, que busca reemplazar al actual Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes, se encuentra en la etapa de preinversión. La viabilidad ambiental y los diseños podrían estar listos en marzo de 2030, seguido de la adjudicación en junio de 2031 y el inicio de la construcción en setiembre de ese mismo año. La construcción y el equipamiento se completarían en setiembre de 2035, y la puesta en operación sería gradual entre 2033 y 2035. Finalmente, la fase de mantenimiento y cierre se extendería hasta enero de 2038.
La creciente proporción de adultos mayores en Costa Rica, que actualmente representa el 10,1% de la población y se proyecta alcanzar el 16,5% para 2040, agrava la situación. El hospital actual enfrenta riesgos estructurales, según un informe del Cuerpo de Bomberos, que señala problemas en el sistema eléctrico y las salidas de emergencia.
La CCSS asegura que el proyecto sigue avanzando, realizando estudios técnicos y financieros, mientras se realizan los avalúos de los terrenos. La junta directiva ha solicitado un nuevo informe de avance en tres meses. La Junta de Salud, por su parte, se ha comprometido a impulsar la construcción del hospital como una prioridad nacional.
La realidad es clara: la demora no solo compromete la calidad de vida de miles de costarricenses mayores, sino que pone en riesgo la capacidad del sistema de salud para responder a una necesidad creciente. La situación hoy es un reflejo de la dificultad de gestionar proyectos complejos, y de las consecuencias que puede acarrear la falta de planificación a largo plazo.
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