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Adorni bajo sospecha: la casa rosada restringe la prensa y desata la polémica

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra en el ojo del huracán. Julio Cobos, del Radicalismo, no dudó en denunciar la deriva libertaria del gobierno de Milei, señalando la vedación del acceso a la Casa Rosada como un retroceso alarmante y comparándola con regímenes autoritarios.

Un gobierno que silencia a la prensa

Un gobierno que silencia a la prensa

La medida, que implica la eliminación de huellas dactilares de periodistas acreditados, ha desatado una ola de críticas. El Círculo de Periodistas de Casa Rosada calificó la restricción como un «avanzada explícita contra la libertad de prensa», exigiendo su inmediata revocación. Cobos, con una precisión quirúrgica, recordó la paradoja de un gobierno que se presenta como defensor de la democracia, mientras que países como China, Cuba o Venezuela ejercen un control férreo sobre la información.

La situación se complica aún más por las investigaciones en curso sobre los movimientos financieros de Adorni. Se han desvelado detalles impactantes: viajes en clase Premium Economy a Aruba, gastos en efectivo, una propiedad adquirida con 30.000 dólares en efectivo y una financiación sin intereses concedida por dos jubiladas, todo ello vinculado a Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las acreedoras y amigo del funcionario.

La fiscalía investiga un vuelo en avión privado a Punta del Este con el periodista Marcelo Grandío, contratista de la Televisión Pública. Adorni enfrenta una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito, con un panorama financiero sombrío que incluye deudas por 200.000 dólares, la venta de su departamento en La Plata y un posible acuerdo con agentes policiales para saldar la deuda.

El presidente Milei, fiel a su estilo, respondió a las críticas con un mensaje en X, calificando a los periodistas de «basuras repugnantes». A pesar de ello, el mandatario mantuvo su apoyo al jefe de Gabinete, confirmando su presencia en el Congreso en el debate sobre el informe de gestión de Adorni, donde se abordarán más de 2.000 preguntas, al menos 66 de ellas directamente relacionadas con su patrimonio y la investigación judicial.

Cobos, con una visión clara, advirtió que el silencio de Adorni ante las acusaciones ya ha tenido un costo político irreversible: «La sociedad condena antes que la justicia, y la Política también». La situación pone de manifiesto una profunda crisis de confianza, un síntoma preocupante para cualquier democracia.