Petro descalifica la ofac: ¿refugio de narcotraficantes y persecución política?
El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha encendido la polémica al cuestionar la efectividad de la lista OFAC (Office of Foreign Assets Control) como herramienta para combatir el narcotráfico, acusándola de convertirse en un instrumento de control político. Sus declaraciones, realizadas el sábado pasado, llegan en un momento de creciente tensión internacional por el sistema de pagos PIX brasileño y las amenazas de sanciones de Estados Unidos.
La ofac: ¿un arma de doble filo?
Petro, a través de su cuenta de X, denunció que la lista OFAC, en lugar de atacar a los grandes capos, se limita a perseguir a opositores políticos. “La OFAC solo sirve para perseguir oposiciones políticas y domesticarlas en el mundo”, afirmó, calificándola de mecanismo de control, no de justicia. Su crítica se centra en la aparente impunidad de los líderes del narcotráfico, quienes, según el mandatario, han aprendido a burlar las sanciones estadounidenses, encontrando refugio en lugares como Dubái, donde adquieren propiedades de lujo por precios irrisorios –alrededor de 4.000 dólares– y expanden sus operaciones.
El presidente no dudó en citar ejemplos concretos: “Los jefes de Iván Mordisco, Chiquito Malo y la Segunda Marquetalia no se encuentran porque viven en Dubái y los protegen con los acuerdos judiciales en EE. UU.”, lo que, a su juicio, facilita la negociación de exportaciones y el fortalecimiento de su poderío. Esta afirmación conecta directamente con el reciente magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay, del Centro Democrático, sugiriendo una posible conexión con el Cartel de Bogotá, al que Petro identifica como el mismo Cartel del Valle de Tenza.

Pix, trump y la extradición: un nudo geopolítico
La reacción de Petro surge en el contexto de la disputa entre Estados Unidos y Brasil por el sistema PIX, una plataforma de pagos instantáneos que ha revolucionado las transacciones en el país sudamericano. La amenaza de sanciones de Donald Trump a Brasil por el uso de PIX llevó a Petro a instar a Brasil a extender esta plataforma a Colombia y a reconsiderar la pertinencia de la lista OFAC. “Si no se acuerda que EE. UU. castigue el narcotráfico de verdad a cualquier país, extraditar se vuelve una tontería”, enfatizó, señalando que los narcotraficantes prefieren negociar en Miami y Nueva York a ser capturados en Colombia.

Más allá del narcotráfico: una llamada a la paz y la gobernanza democrática
En un giro inesperado, Petro aprovechó la oportunidad para lanzar un mensaje de paz y condena a la guerra. “Ninguna guerra es buena y toda la humanidad pierde en ellas”, declaró, recordando su propia experiencia en el conflicto colombiano. El presidente también criticó la situación en Gaza e Irán, instando a que Benjamin Netanyahu sea juzgado por crímenes contra la humanidad.
A pesar de estas declaraciones contundentes, Petro también destacó una reciente disminución en la tasa de homicidios en Colombia, con una caída del 36.4% en los secuestros en comparación con 2025. Sin embargo, advirtió que esta tendencia debe ser sostenida a largo plazo para consolidar la seguridad en el país. La persistencia del crimen organizado y la impunidad, alimentada por la complicidad de autoridades y la protección que reciben algunos líderes criminales en el extranjero, siguen siendo un desafío crucial para el gobierno colombiano.
La denuncia de Petro, aunque cargada de acusaciones directas, pone de manifiesto la complejidad del problema del narcotráfico y la necesidad de replantear las estrategias de lucha contra el crimen organizado, más allá de las sanciones unilaterales y las extradicciones.