Perú: keiko fujimori resiste, pero el voto indeciso domina la escena

Lima se prepara para una elección presidencial atípica, donde la figura de Keiko Fujimori, pese a sus reiterados fracasos en el pasado, se mantiene como la opción más votada, aunque con un apoyo que apenas roza el 10%. Un dato alarmante: casi un tercio del electorado peruano aún no ha decidido a quién entregar su voto, un escenario que podría redefinir por completo el panorama político del país.

La polarización en caída libre: ¿quién capitalizará la indecisión?

La polarización en caída libre: ¿quién capitalizará la indecisión?

Las últimas encuestas, realizadas por IEP para 'La República' e IPSOS para 'Perú21', revelan una tendencia preocupante para los candidatos: la polarización que caracterizó a la política peruana en años recientes parece estar diluyéndose. Mientras Fujimori se aferra a un núcleo de votantes leales, con un ligero incremento en su respaldo desde enero, López Aliaga, que lideró las encuestas en los primeros meses del año, ha experimentado una caída abrupta, evidenciando una pérdida de dinamismo en su campaña. La cifra habla por sí sola: López Aliaga ha perdido más de la mitad de su apoyo inicial.

Pero hay un detalle que merece atención: el ascenso de Carlos Álvarez. Desde un discreto 4% en enero, Álvarez ha logrado consolidar su posición, situándose como la segunda opción en el sondeo de IPSOS. Su discurso centrista, aparentemente, conecta con un electorado cansado de los extremos y en busca de alternativas moderadas. Roberto Sánchez, del centro-izquierda, tampoco se queda atrás, aunque su crecimiento ha sido menos pronunciado.

Lo que nadie cuenta es la magnitud del voto indeciso. Un 30% de la población, según la encuesta de IEP, se declara aún no decidido, un porcentaje que podría inclinar la balanza en una contienda tan reñida. Esta incertidumbre, sumada a la volatilidad de los votantes, hace que las predicciones sean más complejas que nunca. La campaña final, sin duda, estará centrada en captar ese voto flotante y convencer a los indecisos de que su opción es la mejor para el futuro del país.

La persistencia de Keiko Fujimori, a pesar de sus derrotas anteriores, plantea interrogantes sobre la lealtad de su base electoral y su capacidad para movilizar el voto. Su estrategia, centrada en proyectar una imagen de estabilidad y experiencia, parece haber calado en determinados sectores de la población. Sin embargo, la sombra de la corrupción y las acusaciones que la han perseguido durante años siguen siendo un obstáculo importante para su aspiración a la presidencia.

La elección del 12 de abril se presenta como un punto de inflexión para Perú, un país dividido y en busca de un rumbo claro. El resultado, más allá de quién gane, determinará hasta qué punto la política peruana es capaz de superar la polarización y de ofrecer respuestas a los desafíos que enfrenta.