Pascua bajo fuego: león xiv llama a la paz mientras medio oriente se desmorona

Las campanas resonaron en Roma, pero el eco se perdió en el estruendo de la guerra. El Papa León XIV, en su primer Domingo de Pascua como sumo pontífice, ofició una misa solemne en la Basílica de San Pedro, marcada por la sombra de un conflicto que se extiende desde Oriente Medio hasta el corazón de la fe cristiana.

Un sepulcro cerrado, un silencio ensordecedor

La imagen es escalofriante: el Santo Sepulcro, corazón de la fe cristiana, permanece cerrado al público por primera vez en memoria. Jack Straw, residente de la Ciudad Vieja de Jerusalén, lo describió a la AFP como un “vacío”, un símbolo palpable de la devastación que la guerra ha impuesto sobre la celebración pascual. La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán ha justificado la imposición de restricciones de seguridad por parte de la policía israelí, transformando las ceremonias en un silencio interrumpido solo por los ecos lejanos de los bombardeos.

El Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, denunció en su homilía, celebrada a puerta cerrada, la persistencia de este “silencio”, un silencio forzado que contrasta con la promesa de esperanza que la Pascua representa. La semana anterior, las autoridades le impidieron incluso celebrar misa en la iglesia, un acto que ha generado una ola de indignación a nivel internacional.

Pero hay un detalle que escapan a la mera seguridad: la guerra ha atrapado a las comunidades cristianas en el sur de Líbano, atrapadas entre el fuego cruzado de Israel y el grupo terrorista Hezbollah. Joseph Attieh, desde la aldea de Debel, cerca de la frontera, describió una situación “trágica”, donde el terror y el ruido constante de los bombardeos han borrado cualquier atisbo de normalidad. La ayuda humanitaria escasea, y la esperanza, aunque tenue, persiste.

El papa, un llamado insistente a la paz

El papa, un llamado insistente a la paz

León XIV, un pontífice de origen estadounidense y reconocido por su firme oposición a la guerra, ha intensificado sus llamados a la paz en Medio Oriente. Esta semana, instó directamente al presidente estadounidense Donald Trump a buscar una “salida” al conflicto, una intervención directa que refleja la inquietud del Vaticano por la escalada de la violencia.

Durante la Vigilia Pascual, el Papa enfatizó la necesidad de “construir un nuevo mundo de paz y unidad”, condenando las divisiones exacerbadas por la guerra, la injusticia y el aislamiento. La liturgia, cargada de simbolismo, evocó la figura del difunto Papa Francisco, cuya última aparición pública tuvo lugar en el Domingo de Pascua anterior, pocos días antes de su fallecimiento.

Tradición y renovación en el vaticano

Tradición y renovación en el vaticano

Más allá de la sombra de la guerra, la Basílica de San Pedro fue escenario de una Vigilia Pascual marcada por la recuperación de tradiciones ancestrales. León XIV, en cumplimiento de una costumbre que se remonta a los primeros siglos del cristianismo, bautizó a diez adultos de diferentes nacionalidades, un acto de fe que revitaliza la Iglesia y reafirma su compromiso con la evangelización.

La ceremonia, que comenzó a las 21:00 hora local, siguió escrupulosamente los pasos litúrgicos establecidos por la tradición vaticana, desde la bendición del fuego hasta la elaboración del cirio pascual, marcado con una cruz y las letras griegas alfa y omega, símbolos de la eternidad y la divinidad. La cifra habla por sí sola: diez nuevos cristianos, un rayo de esperanza en un mundo convulsionado.

En definitiva, la Pascua de este año, un símbolo universal de esperanza y renovación, se vive bajo el peso de la violencia y la incertidumbre en Medio Oriente. Mientras las ciudades sagradas permanecen vacías y las comunidades cristianas enfrentan el peligro, el Papa León XIV insiste en su inquebrantable llamado a la paz y la unidad, un mensaje que resuena con fuerza en un mundo necesitado de esperanza.