Nicaragua: onu confirma graves violaciones de derechos humanos tras años de represión

San José, Costa Rica – La crisis de derechos humanos en Nicaragua, que persiste desde hace ocho años bajo el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, ha vuelto a la palestra internacional. La Organización de Derechos Humanos para la Memoria Histórica del país ha instado a la comunidad global a no ignorar la sistemática violación de derechos que sufren los nicaragüenses.

Organización denuncia impunidad y represión generalizada

El Colectivo, integrado principalmente por activistas nicaragüenses con sede en San José, ha alertado sobre la persistencia de la persecución política, la desaparición forzada y la impunidad como herramientas de control del régimen. La organización enfatiza que la verdad sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos desde abril de 2018, así como el paradero de las víctimas desaparecidas, es un derecho fundamental.

La petición se realiza en el marco del Día Internacional del Derecho a la Verdad y se apoya en el reciente informe del Grupo de Expertos de la ONU sobre Nicaragua, que confirma las denuncias de organizaciones de derechos humanos y medios independientes. Este informe ratifica lo que víctimas, familiares y grupos de defensa han alegado durante años: violaciones graves y generalizadas persisten en el país.

El Colectivo destaca el asesinato de Roberto Samcam en Costa Rica el pasado 19 de junio como ejemplo de la profundización de la represión, que se extiende más allá de las fronteras nicaragüenses. La organización exige esclarecer el destino de las personas desaparecidas, las condiciones de los presos políticos y la cadena de mando responsable de los crímenes.

La cifra de muertos, un doloroso recordatorio

La cifra de muertos, un doloroso recordatorio

Desde la revuelta popular de abril de 2018, desatada por reformas a la seguridad social y reprimida con violencia por el gobierno, se contabilizan al menos 355 muertos según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Organismos locales elevan la cifra a 684, mientras que el propio presidente Ortega reconoce más de 300 fallecidos, justificando las protestas como un