Los ángeles: la velocidad pagará – 125 radares en marcha desde 2026

Los Ángeles se prepara para una transformación radical en su política de tráfico. A partir de 2026, una red de 125 radares de velocidad, desplegados estratégicamente por toda la ciudad, buscará frenar la imprudencia al volante y reducir drásticamente las cifras de accidentes, una lacra que ha dejado más de 300 víctimas mortales en 2025.

Una respuesta directa a la escalada de siniestros

La medida, impulsada por el Departamento de Transporte de Los Ángeles, llega como respuesta directa a un preocupante aumento de los accidentes viales. Más de un tercio de las víctimas en 2025 fueron peatones, atropellados en zonas urbanas. Las autoridades locales no se andan con rodeos: la fiscalización automatizada es una herramienta esencial para revertir esta tendencia.

El despliegue de los radares, que abarcará desde el Valle de San Fernando hasta la región portuaria, no será inmediato. Durante un periodo de 60 días, los conductores recibirán notificaciones de advertencia, una especie de ultimátum amistoso. Pero a partir de entonces, las sanciones económicas, que oscilarán entre los 50 y los 500 dólares, se aplicarán rigurosamente, dependiendo de la gravedad de la infracción y la reincidencia.

Lo que nadie cuenta es que la escala de las multas está directamente ligada a la correlación entre velocidad y riesgo de lesiones fatales en atropellos, según datos del Departamento de Transporte. No se trata solo de recaudar fondos, sino de disuadir la imprudencia.

Vision zero: una apuesta por la seguridad

Vision zero: una apuesta por la seguridad

La iniciativa se enmarca dentro de la estrategia Vision Zero, un programa internacional que busca la erradicación de muertes y lesiones graves por accidentes de tráfico. Los Ángeles tiene un objetivo ambicioso: reducir a la mitad la mortalidad vial antes de 2030. La instalación de radares es solo la primera fase de un plan que podría extenderse si los resultados son positivos.

Las ubicaciones de los radares no fueron elegidas al azar. Un análisis exhaustivo de datos policiales y reportes médicos de los últimos cinco años reveló los llamados “corredores de siniestralidad”, zonas con altas tasas de colisiones y lesiones graves. “La distribución geográfica refleja la evidencia empírica”, asegura María González, directora del programa. La transparencia es clave: los recursos obtenidos por las multas se destinarán íntegramente a proyectos de seguridad vial, incluyendo rediseño de cruces peatonales, ampliación de aceras e instalación de señalización inteligente.

Pero no todo es positivo. La medida, inevitablemente, generará debates sobre privacidad y proporcionalidad de las multas. Expertos en seguridad vial advierten sobre la importancia de un enfoque integral, que combine la tecnología con el rediseño de la infraestructura urbana. Como bien señala Statista, la experiencia de otras ciudades como Nueva York y Chicago, donde se han registrado descensos de hasta el 30% en la mortalidad por accidentes, demuestra que la vigilancia pública sobre la finalidad de los fondos es fundamental.

Los radares operarán con sensores de alta precisión, capaces de registrar la velocidad en tiempo real y tomar imágenes de las matrículas. El procesamiento de datos será automático y los conductores tendrán la posibilidad de impugnar las sanciones a través de un portal digital del municipio.

El cambio es palpable. Los Ángeles abandona la tradicional fiscalización policial, enfocada en operativos puntuales, para abrazar una estrategia de control continuo y automatizado. La velocidad, en Los Ángeles, tendrá un precio. Y ese precio, espera la ciudad, será la vida de sus ciudadanos.