López aliaga descalifica encuestas: ¿estrategia desesperada o autoprovocación?
Rafael López Aliaga, candidato de Renovación Popular, reaccionó con vehemencia a los últimos sondeos que lo sitúan en el tercer lugar de las preferencias electorales, calificando los resultados de “basura” y acusando a las encuestadoras de mentir al pueblo. Un ataque frontal que, más allá de la retórica, plantea interrogantes sobre el rumbo de su campaña a escasos días de las elecciones.
La caída en picado: ¿un espejismo o una tendencia real?
Hace apenas unas semanas, López Aliaga ostentaba el liderazgo en las encuestas, con un 14% de intención de voto. Ahora, según Ipsos, se desploma al 8%, superado por Keiko Fujimori (11%) y Carlos Álvarez (9%). El Instituto de Estudios Peruanos (IEP) también refleja esta tendencia, indicando una pérdida de seis puntos porcentuales desde enero, situándolo en el 13%. La cifra habla por sí sola: una sangría de apoyo que obliga a preguntarse si se trata de una fluctuación coyuntural o de una pérdida de credibilidad más profunda.
El exalcalde de Lima, fiel a su estilo confrontacional, no ha tardado en descargar su ira sobre las encuestas, alegando que existen “intereses” detrás de los resultados y sugiriendo que buscan favorecer a otro candidato. Pero, ¿es esta una estrategia efectiva? Algunos analistas sugieren que la constante descalificación de los sondeos, en lugar de disipar dudas, podría estar reforzando la percepción de que López Aliaga tiene algo que ocultar.

Vigilar el voto y la seguridad: el mensaje de campaña
Ante este panorama, López Aliaga ha intensificado su llamado a la movilización de sus seguidores, instándolos a “vigilar su voto” y a organizarse como personeros en todo el país. Un mensaje que busca contrarrestar la posible manipulación del proceso electoral y asegurar la lealtad de su base.
Paralelamente, el candidato ha reiterado su discurso en materia de seguridad ciudadana, prometiendo medidas “drásticas” contra la delincuencia, incluyendo la consideración de extorsionadores y sicarios como “objetivo militar”. Una propuesta que, si bien puede conectar con una parte del electorado, genera preocupación entre quienes abogan por un enfoque más técnico y respetuoso con los derechos humanos.
En Manchay, durante un mitin de cierre de campaña, López Aliaga se mostró desafiante, prometiendo continuar con sus actividades proselitistas a pesar de los incidentes recientes. El jueves 9 de abril, en la avenida de la Peruanidad, se realizará su cierre oficial de campaña, un último intento de galvanizar a sus seguidores y revertir la tendencia negativa en las encuestas. Pero la pregunta que flota en el aire es si este esfuerzo será suficiente para frenar el impulso de sus competidores y evitar una decepción electoral.
El panorama electoral peruano se presenta volátil a pocos días de las elecciones. La desconfianza en las instituciones, la polarización política y la creciente indecisión de los votantes configuran un escenario incierto. La campaña de López Aliaga, marcada por la controversia y la confrontación, deberá demostrar si es capaz de transformar la indignación en votos y revertir la percepción de un candidato en declive.