Londres: cuarto arresto en la investigación de incendios en ambulancias judías
La sombra de la tensión sectaria se alarga sobre Londres. Un cuarto individuo ha sido detenido en relación con los incendios provocados el pasado 23 de marzo a cuatro ambulancias pertenecientes a la organización Hatzola, que presta servicios a la comunidad judía. El arresto se produce en un momento de máxima presión sobre la policía, coincidiendo con la comparecencia de los tres jóvenes acusados ante un tribunal londinense.

La fiscalía señala un ataque premeditado
Durante la audiencia, el Ministerio Público dejó claro que el suceso no fue un acto aislado, sino un ataque “premeditado y dirigido a la comunidad judía”. Aunque Scotland Yard ha descartado formalmente la calificación de terrorismo, la unidad antiterrorista está a cargo de la investigación, impulsada por el creciente riesgo de violencia antisemita, exacerbado por la escalada de tensiones en Oriente Medio, particularmente tras el conflicto entre Israel y Hamás.
Los tres jóvenes ya detenidos – Hamza Iqbal, Rehan Khan y un menor de 17 años con doble nacionalidad británica y paquistaní – se enfrentan a cargos por incendio provocado con temeridad. La magnitud de los daños, que superan el millón de euros, se debe en parte a la explosión de las bombonas de gas que transportaban las ambulancias en Golders Green, un barrio con una importante presencia judía. La fiscalía ha solicitado su prisión preventiva hasta la próxima audiencia, programada para el 24 de abril.
Pero hay un detalle que añade complejidad al caso: la aparición en redes sociales de un grupo autodenominado Harakat Ashab al-Yamin al-Islamia, que se atribuyó la responsabilidad de los incendios. Este grupo, detectado por primera vez en marzo, ha sido vinculado por Israel a redes proiraníes, lo que sugiere una posible conexión internacional. La policía británica está investigando la autenticidad de estas reivindicaciones, así como la posible implicación del grupo en ataques similares contra sinagogas y escuelas hebreas en Bélgica, Grecia y Países Bajos.
Dos hombres de 45 y 47 años fueron detenidos inicialmente, pero posteriormente quedaron en libertad provisional. La rapidez con la que se han realizado los arrestos, y la naturaleza del ataque, evidencian la determinación de las autoridades para abordar un fenómeno que, más allá de los daños materiales, amenaza la cohesión social de la capital británica. La cifra de un millón de euros en pérdidas materiales es el reflejo de la vulnerabilidad de las infraestructuras comunitarias ante la creciente polarización.