La liquidez peruana se dispara: ¿un respiro para la economía o una señal de alerta?
Febrero de 2026 ha dejado una cifra que obliga a prestar atención: la liquidez del sector privado en Perú creció un robusto 13,6% interanual, según datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR). Un número que, aunque suena a prosperidad, necesita ser analizado con lupa, especialmente en un contexto de inflación que, si bien controlada, sigue siendo un factor a considerar.
El efectivo vuelve a la moda: circulante en alza
La cifra global esconde detalles interesantes. El circulante, es decir, el efectivo en manos del público, ha experimentado un auge, disparándose un 18,8% en comparación con el año anterior. Los depósitos, tanto de ahorro como a la vista, tampoco se han quedado atrás, creciendo un 19% y un 16,7% respectivamente. Esta inclinación hacia instrumentos financieros líquidos y de acceso inmediato sugiere una cautela en los agentes económicos, una preferencia por mantener el control sobre sus recursos.
Pero hay un detalle que merece análisis: este comportamiento se da en un entorno donde el crédito también ha crecido, un 7,1% interanual. Si el crédito y la liquidez avanzan de forma paralela, ¿estamos ante un ciclo virtuoso o una acumulación de reservas que podría generar problemas en el futuro?

El bcr: garante de la estabilidad, pero con margen de maniobra
Desde el Banco Central de Reserva, las autoridades insisten en que estas políticas buscan mantener la estabilidad financiera y asegurar niveles adecuados de liquidez. Operaciones de inyección de liquidez y mecanismos de regulación monetaria son las herramientas que, según explican, les permiten preservar la confianza en la moneda local. Sin embargo, la autonomía del BCR frente al gobierno central, aunque esencial para tomar decisiones técnicas, también implica un equilibrio delicado en la gestión de la economía.

Crédito a empresas y personas: un panorama diversificado
El crecimiento del crédito no es uniforme. Mientras que el crédito a personas ha aumentado un 6,8% interanual, el dirigido a empresas lo ha hecho un 7,3%, reflejando un fortalecimiento crediticio diversificado. El dólar también juega su papel, con un crecimiento del 13% en el crédito denominado en esta moneda, frente a un 5,5% en soles. La volatilidad cambiaria, por tanto, sigue siendo un factor a considerar en la ecuación.
La cifra habla por sí sola: Un incremento de la liquidez del 13,6% en un año es un dato significativo. Pero la verdadera prueba de fuego será ver cómo se traduce este exceso de liquidez en inversión productiva y crecimiento económico sostenible. Si no, corremos el riesgo de estar acumulando un problema que podría salir a la luz cuando menos lo esperemos. El tiempo, como siempre, lo dirá.