Iztapalapa elige a sus portadores de la fe: ¿quiénes serán jesús y la virgen en 2026?

Iztapalapa, Ciudad de México – La tradición de La Pasión de Cristo en Iztapalapa, patrimonio cultural inmaterial, ya tiene sus elegidos para 2026. Erika Morales será la Virgen María y Arnulfo Eduardo Morales Galicia, Jesús. La selección, un proceso riguroso que involucra desde pruebas físicas hasta evaluaciones de antecedentes, refleja la profunda conexión de la comunidad con esta representación única.

El comité organizador abrió la convocatoria en diciembre, estableciendo criterios estrictos para quienes aspiren a interpretar los roles centrales. El objetivo, asegura el comité, es preservar el carácter religioso, comunitario y tradicional del evento, asegurando que los participantes encarnen los valores de Iztapalapa.

Para interpretar a Jesús, el aspirante debe ser originario y residente de alguno de los ocho barrios tradicionales de Iztapalapa, tener al menos 18 años, demostrar buena conducta, contar con excelente estado físico (cargando una cruz de 90 kilos en la procesión del Viernes Santo), una estatura mínima de 1.75 metros y no tener tatuajes ni perforaciones visibles. Además, debe ser católico, haber realizado la primera comunión, ser soltero y sin hijos, y cubrir sus gastos personales.

Los requisitos para la Virgen María son similares: origen y residencia en los barrios de Iztapalapa, estado civil de soltera y sin hijos, fe católica con primera comunión, buena salud, estatura entre 1.60 y 1.65 metros, ausencia de tatuajes y perforaciones, buena moral y compromiso económico.

El proceso de selección, que se realiza entre diciembre y enero, incluye la entrega de documentos, entrevistas, pruebas de aptitud física y moral, e investigación de antecedentes. Las familias de los candidatos suelen estar muy involucradas, preparándose durante meses tanto física como espiritualmente. La representación no es solo actuar, sino un compromiso social y religioso.

Erika Morales, elegida como la Virgen María, describe el papel como un sueño y un honor. “Para la comunidad de Iztapalapa, esta celebración tiene un valor profundo”, afirma. Arnulfo Eduardo Morales Galicia, médico cirujano egresado de la UNAM, lleva una década participando en la representación y se preparó intensamente para asumir el papel de Jesús. Su entrenamiento incluyó cargar troncos de 35 a 40 kilos y practicar con una cruz de 70 a 80 kilos, culminando con la cruz de 90 kilos en la procesión. El joven dedicó la representación a su abuela, llevando consigo un relicario con su foto.

La Pasión de Cristo en Iztapalapa moviliza a más de 130 mil habitantes. Alrededor de 2,500 nazarenos renovarán su promesa el Viernes Santo. Más de 130 actores con parlamento, 600 en papeles de romanos, hebreos y mujeres santas, y miles de participantes de todas las edades conforman esta tradición transmitida de generación en generación.

La elección de Morales y Morales Galicia no solo representa la continuidad de una tradición, sino también la vitalidad de la identidad comunitaria de Iztapalapa. Su dedicación a esta representación, que exige un esfuerzo físico y espiritual considerable, subraya la importancia de preservar este legado cultural. La cifra habla por sí sola: la participación en La Pasión de Cristo involucra a una comunidad entera.

La Pasión de Cristo en Iztapalapa demuestra que la fe y la tradición siguen siendo pilares fundamentales para la comunidad. Este año, la representación se perfila como un recordatorio palpable de la riqueza cultural que reside en el corazón de México.