Irán ejecuta a dos opositores: un escalón más en la represión

Teherán ha marcado este sábado un punto negro en su historial de derechos humanos al ejecutar a Abolhasan Montazer y Vahid Bani Amerian, dos disidentes acusados de colaborar con “enemigos” del régimen. La ejecución, ratificada por la Corte Suprema iraní, reaviva las denuncias internacionales sobre el uso de la pena capital como herramienta política en el país.

La organización mek en la mira del régimen

La organización mek en la mira del régimen

Los condenados, según la agencia semioficial Tasnim, eran miembros activos de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK), un grupo opositor con una larga trayectoria de enfrentamiento al gobierno teocrático. Las autoridades iraníes sostienen que Montazer y Bani Amerian participaron en “varios actos y explosiones terroristas” en la capital, alegaciones que se basan en supuestos elementos incautados en sus domicilios, vinculados a la organización.

El proceso judicial, de rápida ejecución, los acusó de pertenecer a un grupo rebelde, conspiración y de “acuerdo para cometer delitos contra la seguridad interna de Irán”. La ausencia de transparencia en el juicio y la falta de acceso a una defensa adecuada han sido criticadas por organizaciones de derechos humanos, que denuncian un simulacro judicial diseñado para silenciar a la oposición.

La ejecución, llevada a cabo mediante ahorcamiento, es un duro golpe para cualquier esperanza de diálogo o reforma en Irán. La represión contra el MEK, considerado por Teherán como una organización terrorista, se ha intensificado en los últimos años, aunque la agrupación sigue activa y cuenta con el apoyo de algunos sectores occidentales.

La cifra, fría y despiadada, revela la magnitud de la crisis de derechos humanos en Irán: desde 2018, al menos 139 personas han sido ejecutadas, incluyendo un número alarmante de miembros de minorías étnicas y religiosas. Estos actos, lejos de sofocar la disidencia, podrían radicalizar aún más la oposición y exacerbar las tensiones internas en un país ya convulso.