Haití: voces en español y sombras de mercenarios en el juicio por el asesinato de moïse
Miami, Estados Unidos – La esposa del expresidente haitiano Jovenel Moïse reveló que escuchó voces en español durante el ataque que le costó la vida, un detalle que emerge en el juicio contra cuatro acusados por conspiración para asesinarlo. El caso, que se desarrolla en Miami, expone una red de mercenarios, exmilitares colombianos y empresarios estadounidenses, pero deja interrogantes sin respuesta sobre el papel de actores haitianos.
El juicio revela una trama internacional
La fiscalía estadounidense acusa a Antonio Intriago, Arcangel Pretel Ortiz, Walter Veintemilla y James Solages de orquestar el asesinato del presidente en la residencia de Puerto Príncipe el 7 de julio de 2021. La muerte de Moïse desató una escalada de violencia en Haití, con bandas armadas tomando el control de zonas clave y agravando una crisis humanitaria que ya afectaba a millones.
La declaración de Martine Moïse, viuda del expresidente, añade una dimensión inesperada al crimen. “Escuché voces en español”, declaró durante el juicio, aunque no pudo identificar a los atacantes. Esta afirmación alimenta la sospecha de una planificación con elementos transnacionales y plantea interrogantes sobre el origen y la motivación de los sicarios.
El plan inicial, según documentos judiciales, era el secuestro de Moïse para entregarle información a las autoridades estadounidenses, con la promesa de lucrativos contratos gubernamentales. Pero la operación evolucionó hacia un atentado mortal, un cambio de rumbo que revela la imprevisibilidad de la situación en Haití. El jurado examinará fotografías y videos de la escena del crimen, incluyendo imágenes de un dron que captaron disparos y movimientos sospechosos.
La investigación ha revelado la participación de exmilitares colombianos, algunos de los cuales fallecieron durante el asalto. Otros permanecen detenidos en Haití, mientras que dos han sido extraditados a Estados Unidos y se han declarado culpables. La evidencia balística presentada por la fiscalía vincula fragmentos de bala encontrados en la escena con armas utilizadas por los mercenarios.
Un elemento particularmente revelador es un video de la Counter Terrorist Unit Federal Academy (C.T.U.), la empresa de seguridad involucrada, en el que James Solages asegura a Antonio Intriago y Arcangel Pretel Ortiz que “Jovenel no va a salir vivo del país”. Esta declaración, grabada antes del ataque, evidencia un conocimiento previo y una intención clara de causar la muerte del presidente. Además, se ha presentado una orden de arresto firmada por el juez haitiano Jean Noelcius, quien declaró haber sido coaccionado para firmarla.
Mientras el juicio avanza en Miami, la investigación en Haití sigue abierta, con una lista más extensa de procesados que incluye a un exjuez de la Suprema Corte, un antiguo funcionario del Ministerio de Justicia y agentes policiales. El caso de Moïse no solo expone la fragilidad de las instituciones haitianas, sino también la facilidad con que intereses externos pueden desestabilizar un país. La muerte del presidente no solo dejó un vacío de poder, sino que también abrió la puerta a una violencia generalizada que parece no tener fin.
La cifra habla por sí sola: desde el asesinato de Moïse, más de 200,000 personas han sido desplazadas de sus hogares.