Gaza: ataques israelíes desafían el alto el fuego y elevan el número de víctimas

La frágil tregua en Gaza, que se suponía debía traer un respiro a la población, se ha resquebrajado con una serie de ataques israelíes que han dejado al menos cinco muertos este domingo, según fuentes hospitalarias. La cifra, que se suma a los más de 720 palestinos fallecidos desde el 10 de octubre, pone de manifiesto la persistente escalada de violencia en el enclave.

Un alto el fuego en papel, una realidad sangrienta

Un alto el fuego en papel, una realidad sangrienta

El primer ataque, perpetrado al filo de la madrugada por un dron israelí, se cobró la vida de cuatro personas reunidas en las cercanías de la plaza Shawa, en el norte de Gaza. El Hospital Al Shifa confirmó la recepción de los cuerpos, mientras que personal de emergencias relataba la dificultad de acceder a la zona debido a la intensidad de los bombardeos previos. Lo que nadie cuenta es la normalidad que se ha perdido, la vida cotidiana interrumpida por la constante amenaza.

Horas después, en Jan Yunis, otro joven palestino con discapacidad perdió la vida a causa de un disparo de las tropas israelíes, según informaron desde el Hospital Nasser. Otro cuerpo, hallado por los rescatistas en la misma ciudad, se sumó a la tragedia. Ayer, un bombardeo israelí sobre un vehículo en el campamento de Al Maghazi dejó a un muerto y cinco heridos, evidenciando la extensión geográfica de la violencia.

Más de 200 palestinos han muerto en la llamada “línea amarilla”, demarcación a la que se replegaron las tropas israelíes y desde donde aún controlan más de la mitad de la Franja. La ONU ha denunciado la situación, calificando la ofensiva israelí como un genocidio, una acusación que refleja la gravedad de la crisis humanitaria y la falta de perspectivas de una solución a corto plazo. La prolongación de la ofensiva, con un saldo de cerca de 72.300 palestinos muertos desde el 7 de octubre, incluyendo más de 20.000 niños, es un recordatorio sombrío de la devastación causada por el conflicto.

El acuerdo, que se suponía debía marcar el inicio de una segunda fase, permanece estancado sin una fecha clara para su implementación. La promesa de un alto el fuego efectivo se desvanece ante la realidad de ataques casi diarios, dejando a la población gazatí atrapada en un ciclo de violencia y desesperación. La cifra de muertos, que supera las 720 desde que entró en vigor el alto el fuego, habla por sí sola: la paz, por ahora, es una quimera.