Gasolineras francesas: ¿tensión real o estrategia de totalenergies?

Un doce por ciento de las estaciones de servicio en Francia se han quedado sin combustible, una cifra que, según el gobierno, no indica escasez, sino más bien “tensiones logísticas locales”. La declaración, emitida este lunes, llega en medio de un clima político complejo, marcado por debates sobre impuestos y la posible nacionalización de la energética TotalEnergies.

Topes de precios y afluencia inusual: ¿coincidencia o maniobra?

Topes de precios y afluencia inusual: ¿coincidencia o maniobra?

La situación se produce tras la decisión de TotalEnergies de aplicar topes de precios – 1,99 euros por litro de gasolina y 2,09 para el gasóleo – en 3.300 de sus estaciones, un tercio del total en el país. Esta medida, significativamente inferior al precio medio nacional (2,014 euros la gasolina y 2,307 el gasóleo el domingo pasado), se presenta como un gesto comercial, pero levanta sospechas sobre una posible manipulación de la demanda. La compañía, por su parte, insiste en una “política transparente de fijación de precios” que refleja directamente los costes internacionales.

Lo que nadie cuenta es que esta afluencia “inusual” a las gasolineras de TotalEnergies, según la explicación oficial, podría estar exacerbando las dificultades de suministro en algunas zonas. El gobierno, consciente de la creciente presión sobre los ciudadanos, ha lanzado medidas de ayuda selectivas para agricultores, pescadores y familias con dificultades, destinando un presupuesto de 130 millones de euros. Sin embargo, descarta un plan de rescate masivo, similar al implementado tras la invasión rusa de Ucrania, debido a la delicada situación financiera del país.

Es evidente que la situación es más compleja que una simple dificultad logística. La coincidencia de los topes de precios de TotalEnergies con la escasez puntual de combustible alimenta la controversia y plantea interrogantes sobre las verdaderas motivaciones detrás de esta estrategia. La cifra habla por sí sola: un 12% de estaciones sin combustible en medio de una discusión sobre el futuro de una de las mayores empresas energéticas del país. La transparencia, en este caso, parece ser el primer combustible que falta.