El adiós definitivo a las polémicas: así reinventan la biopic de michael jackson
La sombra de las acusaciones planeaba sobre la esperada biopic de Michael Jackson, pero los productores han optado por un giro radical: un final que evita la exposición de los episodios más controvertidos del artista. La película, Michael, que llegará a los cines estadounidenses el 24 de abril, ha sufrido una metamorfosis narrativa que, según fuentes internas, ha costado una fortuna y ha retrasado su estreno en más de un año.
Un giro legal inesperado
El punto de inflexión llegó cuando los realizadores se encontraron con una cláusula legal vinculada a un acuerdo previo con Jordan Chandler, uno de los acusadores de abuso infantil. Este acuerdo, firmado tras una demanda inicial contra Jackson, prohíbe explícitamente su representación o mención en cualquier producción cinematográfica. La intención original del guion, escrita por John Logan, era sumergir al espectador en las turbulencias de la vida del cantante, comenzando con una escena impactante: Jackson frente a un espejo, iluminado por las luces de las patrullas policiales, una referencia directa a las acusaciones de 1993 y a la posterior investigación en Neverland Ranch. Todo eso, ahora, pertenece al archivo.
Lo que nadie cuenta es la magnitud de la reescritura que esto implicó. El tercer acto, esencial para comprender el legado del artista, fue prácticamente re-concebido, requiriendo 22 días adicionales de rodaje en Los Ángeles, después de una primera fase en Santa Bárbara. La cifra habla por sí sola: entre 10 y 15 millones de dólares adicionales, que fueron asumidos por el patrimonio de Michael Jackson, quien participa activamente en la producción.

Un final optimista y el fantasma de una secuela
La película opta ahora por un final más optimista, mostrando a Jackson preparándose para subir al escenario durante la giraBad. Se exploran, también, aspectos personales, como la compleja relación con su padre, Joe Jackson, retratado como una figura determinante en la carrera del artista. El accidente de 1984, durante la filmación de un comercial, y su posterior dependencia de analgésicos, también encuentra cabida en la narrativa.
El elenco, liderado por Jaafar Jackson (sobrino del artista) y Colman Domingo como Joe Jackson, ha trabajado arduamente para dar vida a estos personajes. Prince Jackson, hijo del cantante, se ha involucrado como productor ejecutivo, mientras que otros miembros de la familia, como Bigi y Paris, han preferido mantenerse al margen. La participación de asesores como John Branca y Karen Langford, figuras clave en la gestión del legado de Jackson, ha garantizado la fidelidad a la historia.
Pero hay un detalle que pocos conocen: el material recopilado durante la investigación de la película supera las tres horas y media, la duración de la versión actual. Se estima que alrededor del 30% de ese contenido podría reutilizarse en futuras entregas. La posibilidad de expandir la historia en secuelas se vislumbra como una oportunidad para profundizar en los aspectos que quedaron fuera de esta primera entrega. Las proyecciones iniciales, de paso, son halagüeñas: se esperan más de 55 millones de dólares en taquilla en el primer fin de semana en Estados Unidos y una recaudación global cercana a los 700 millones de dólares.
En definitiva, Michael no es la biopic que se anticipaba inicialmente, pero sí una apuesta audaz por redefinir la narrativa en torno a una de las figuras más complejas y controvertidas de la música popular. La pregunta que queda en el aire, sin embargo, no es si la película será un éxito comercial, sino si la omisión de los episodios más turbios de la vida de Jackson logrará silenciar, de una vez por todas, las voces críticas.