El silencio de la cera: desaparece un legado apícola europeo

En el noroeste de la península ibérica, un patrimonio industrial singular se desvanece silenciosamente. Catorce lagares tradicionales de prensa de cera de abeja, vestigios de una apicultura ancestral prácticamente desconocida, han sido localizados en un estudio pionero, alertando sobre el inminente riesgo de su desaparición.

Un viaje al pasado: la apicultura fijista revelada

La investigación, liderada por Damián Copena y María A. Ferreira de la Universidad de Santiago de Compostela, junto con el ingeniero Diego Copena, ha cartografiado estos lagares, infraestructuras clave en la apicultura fijista que precedió a las colmenas móviles. Un proceso de trabajo de campo iniciado en 2010, que abarcó Galicia, Asturias, Castilla y León, y el norte de Portugal, ha rescatado de la olvido estas construcciones de gran tamaño, con vigas de hasta ocho metros, calderas, sistemas de decantación en piedra y espacios de enfriamiento para la cera.

La singularidad de estos lagares radica en su rareza: no existen registros similares conservados fuera de la península ibérica, lo que confiere a este patrimonio un carácter excepcional. En Castilla y León, la comarca zamorana de Sanabria y Carballeda atesora cuatro lagares de gran envergadura, mientras que en la provincia de León se ha identificado otro. El lagar de Robledo, en Puebla de Sanabria, es un ejemplo de recuperación, actualmente restaurado y abierto a visitas, un logro impulsado por el Parque Natural del Lago de Sanabria.

Pero la realidad es más sombría. En localidades como Cional (Zamora), que llegó a albergar cinco lagares en el siglo XIX, la memoria se desvanece: ninguno permanece en su ubicación original, salvo un ejemplar trasladado al Museo de la Miel de Lanjarón, en Granada. Un claro testimonio del abandono rural y la reutilización de sus materiales.

El ciclo económico de la cera, vital para la producción de velas, cosméticos y medicinas, se completaba con los blanqueadores de cera, infraestructuras al aire libre construidas con grandes losas de piedra, especialmente comunes en Galicia. Estos elementos, integrados en la misma cadena productiva, evidencian la importancia de este legado industrial.

La investigación no solo documenta los lagares en sí, sino también la necesidad urgente de su protección. A pesar de algunas iniciativas positivas, como la creación de rutas interpretativas en Pontevedra y la puesta en valor del lagar de Sagallos en Zamora, una parte significativa de estos vestigios se encuentra en mal estado, amenazada por el olvido y la falta de recursos.

La comunidad científica, las administraciones públicas y las asociaciones apícolas deben unir fuerzas para inventariar y proteger este patrimonio rural, antes de que se pierda para siempre. Su desaparición significaría la pérdida de una pieza fundamental de la identidad cultural del noroeste de Europa, un eco silencioso de un pasado apícola que merece ser rescatado.

Un llamado a la acción: preservar un tesoro rural

Un llamado a la acción: preservar un tesoro rural

La cifra es elocuente: catorce lagares localizados, un número que podría ser mucho mayor si se intensificaran los esfuerzos de investigación. Ignorar esta advertencia sería condenar a la extinción un legado que, por su singularidad, merece ser preservado para las futuras generaciones.