El salvador: subida inesperada del precio del maíz desata acusaciones de especulación

El Salvador enfrenta una nueva crisis alimentaria. A pesar de una cosecha abundante, el precio del maíz se dispara, generando preocupación entre los agricultores y acusaciones de prácticas especulativas por parte de comerciantes.

La mesa agropecuaria denuncia un aumento abrupto del maíz

La mesa agropecuaria denuncia un aumento abrupto del maíz

El coordinador de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena, Mateo Rendón, denunció que el precio del maíz en El Salvador experimentó un incremento inesperado de 21 a 27 dólares el quintal en una sola semana. Esta subida, según Rendón, no responde a una escasez real, sino a una estrategia de especulación destinada a impulsar la importación de maíz.

La cosecha 2025-2026 fue considerada una de las mejores en años recientes, con una producción cercana a los 18 millones de quintales, suficiente para cubrir las necesidades nacionales de tortillas, pupusas y alimentación animal. Sin embargo, los comerciantes dejaron de adquirir el grano en las zonas productoras, un comportamiento que Rendón calificó de “reacción desfavorable”.

El gobierno salvadoreño respondió con la apertura de puntos de venta de maíz a precio preferencial en Ahuachapán, La Libertad, San Miguel y San Salvador, ofreciendo el quintal a 22 dólares, mientras que los comerciantes lo cotizaban hasta en 28 dólares. “Están creando un entorno para favorecer la importación. Vienen maíces viejos, de diez años de estar embodegados, que aquí se venden al mismo precio de mercado”, acusó Rendón.

La problemática no se limita al maíz. Rendón señaló que situaciones similares se han replicado en el mercado de frijoles, con precios elevados en supermercados a pesar de la existencia de grandes volúmenes almacenados en cooperativas locales. La cooperativa La Maroma y Nueva Esperanza, por ejemplo, tienen 2.500 quintales de frijol blanco sin compradores. “La libra vale dos cincuenta”, lamentó.

La Mesa Agropecuaria cuestionó el modelo de libre mercado, argumentando que permite estas maniobras sin controles efectivos sobre insumos esenciales. “No puedes jugar con el hambre de la gente. Alimentos como frijoles, arroz y maíz deberían estar regulados”, insistió Rendón. El gobierno ha sancionado a 35 empresas por acaparamiento, aunque la lista no ha sido divulgada.

A pesar de las intervenciones oficiales, los productores no se benefician de los altos precios. “Cuando nos los compran a nosotros, nos los compran a dieciocho, veinte, pero allá lo tienen a treinta. El productor ya no es parte de esa ganancia”, enfatizó Rendón.

La situación ilustra una realidad preocupante: la producción nacional, a pesar de su potencial, se ve socavada por prácticas especulativas que priorizan el beneficio comercial sobre la seguridad alimentaria. La transparencia y una regulación más estricta en la cadena de comercialización de granos básicos se han convertido en una necesidad urgente.

El gobierno salvadoreño busca frenar la especulación, pero la verdadera solución pasa por garantizar que el productor reciba una compensación justa por su trabajo, y que el consumidor tenga acceso a alimentos a precios accesibles, sin importar las turbulencias del mercado.

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