El salvador redefine el café: nuevos controles y sanciones agitan la industria

El Salvador inmoviliza la comercialización del grano con una reforma integral que afecta a productores, exportadores y viveristas. El Instituto Salvadoreño del Café (ISC) endurece los requisitos y amplía la supervisión, buscando transparencia y eficiencia en un sector clave para la economía.

Nueva era para el café salvadoreño: controles más estrictos y sanciones ejemplares

Nueva era para el café salvadoreño: controles más estrictos y sanciones ejemplares

La medida, aprobada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, modifica la legislación cafetalera con 19 reformas destinadas a modernizar la cadena productiva. El principal cambio: la inclusión de semilleristas y viveristas en el régimen regulatorio, obligándolos a registrar cada movimiento. Esto implica un control más exhaustivo, que abarca desde la siembra hasta la exportación, con un enfoque en la trazabilidad y la fiscalización.

La reforma es una respuesta a la necesidad de combatir la informalidad y garantizar la calidad del café salvadoreño en el mercado internacional. El ISC ahora tendrá potentes herramientas para validar la información presentada por cada eslabón de la cadena, lo que significa menos margen para la manipulación y más rendición de cuentas.

¿Qué implica para los actores del sector? Los beneficiadores, pergamineros e intermediarios deberán reportar no solo compras y ventas, sino también servicios contratados e ingresos de terceros, en un plazo de diez días hábiles mensuales. El registro, antes manual, ahora se realizará a través de formatos estandarizados del ISC, exigiendo una verificación cruzada de la vigencia de los registros de sus contrapartes. Y las multas pendientes paralizarán cualquier trámite.

La automatización es otra pieza clave. El ISC generará de forma automática los permisos de exportación, el certificado de origen y la carta de resguardo, agilizando los procesos y reduciendo los plazos. La autorización de exportación, una vez inscrito el contrato, no deberá demorar más de tres días hábiles.

El control aduanero se intensifica. Los permisos dudosos o caducados serán remitidos al ISC, que iniciará un proceso de subsanación que podría extenderse hasta treinta días hábiles. Si no se corrigen las irregularidades, el café será transferido a un beneficio para su comercialización y los fondos retornarán al ISC.

La renovación de inscripciones y permisos dependerá del cumplimiento de todas las sanciones pendientes. Las infracciones se clasifican ahora en leves, graves y muy graves, con la realización de transacciones con registros caducados como la más grave. El ISC publicará anualmente una lista actualizada de compradores autorizados y la ubicación de agencias y recibideros, y se exige el pago previo de todas las multas.

La reforma también simplifica los procedimientos de control de calidad –aunque el análisis no será vinculante para autorizar la exportación– y elimina artículos sobre deducciones y costos de procesamiento. Pero el mayor cambio reside en la omnipresencia del ISC, que ahora supervisa cada paso del proceso. Esta nueva etapa promete mayor transparencia, pero también exige una adaptación rápida y una gestión impecable por parte de todos los involucrados.

El café salvadoreño se enfrenta a un futuro de mayor control. La nueva realidad exige diligencia, transparencia y un compromiso inquebrantable con el cumplimiento de las normas. Y aunque algunos sectores puedan resistirse al cambio, la consolidación de un sistema más eficiente es una apuesta segura por la competitividad del país.

n