El papa, profeta desoído: llamado a la paz ignorado tras el asesinato del ayatolá
La voz del Papa Francisco, debilitada por la enfermedad, se alzó una vez más en un desesperado llamado a la paz mundial. Un grito, según recuerda Andrea Tornielli, que resonó con particular fuerza tras el asesinato del Ayatolá Alí Jomenei y miembros de su gabinete, una escalada impensable que ha arrastrado a la superpotencia mundial al conflicto en Oriente Medio.
La persistente demanda de un estado palestino
Desde su pontificado, Francisco ha defendido incansablemente la solución de dos Estados como el único camino viable para la resolución del conflicto entre Israel y Palestina. Una postura que, como señala Europa Press, ha sido consistentemente rechazada por el gobierno israelí, a pesar de los reiterados mensajes del Vaticano condenando la violencia y los desalojos forzosos de comunidades palestinas. El Papa, profeta desoído, insistía en poner fin a la “inercia del mal” que asfixia a Palestina, Israel, Siria y Líbano, pero la respuesta de Netanyahu ha sido, cuanto menos, escalofriante.
La muerte del Ayatolá, un suceso de consecuencias impredecibles, ha desatado una espiral de tensión que ha puesto al mundo en alerta máxima. El Papa, con su voz temblorosa pero firme, advirtió sobre la locura de la carrera armamentística, denunciando la desviación de recursos destinados al bienestar de los pueblos hacia la fabricación de instrumentos de muerte y destrucción. “¡No hay paz posible sin un verdadero desarme!”, clamó en el Urbi et Orbi de Pascua de 2025, palabras que parecen haber caído en oídos sordos.

Trump se opone a la anexión, mientras netanyahu avanza hacia la ocupación
En un giro inesperado, el expresidente Donald Trump ha expresado su rechazo a la anexión de Cisjordania, marcando una clara distancia con la política de fuerza impulsada por Benjamín Netanyahu, según informa Amos Ben Gershom. Sin embargo, el gobierno israelí, liderado por el ministro de Defensa Israel Katz y el de Finanzas Bezalel Smotrich, ha dado un paso adelante hacia la anexión de facto del territorio, modificando drásticamente el registro de tierras y facilitando la expansión de los asentamientos judíos, desafiando flagrantemente el derecho internacional.
El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, ha denunciado esta situación, acusando a los líderes mundiales de abandonar las normas del derecho internacional y de permitir que “la ley de la selva” prevalezca sobre la cooperación global. Un eco de la historia, recordamos, que nos devuelve a los tiempos del Lebensraum nazi, cuando la expansión territorial y la invasión cultural se justificaban en nombre de una supuesta superioridad racial. Los asentamientos en Cisjordania y Gaza, la ocupación, el desalojo forzado. ¿No es esto acaso un renacimiento cruento de aquella nefasta ideología?

La sombra del nazismo y la urgencia del diálogo
La escalada de tensiones en Oriente Medio nos obliga a recordar los horrores del pasado, a no repetir los errores que condujeron a la barbarie. La política de ocupación territorial e invasión cultural, ya sea promovida por los nazis en la Europa del siglo XX o por los colonos israelíes en el siglo XXI, es una amenaza para la paz y la seguridad mundial. El Papa Francisco, con su insistencia en el diálogo como única vía para la resolución de conflictos, nos ofrece una luz de esperanza en medio de la oscuridad.
La historia nos enseña que la guerra siempre es un fracaso. El camino hacia la paz es arduo, pero no imposible. Requiere valentía, determinación y, sobre todo, la voluntad de escuchar la voz de la razón, incluso cuando esta proviene de un profeta debilitado por la enfermedad. Que el Papa Francisco, desde el más allá, siga guiando nuestros pasos hacia un futuro de paz y reconciliación.