El diablo se desata en el escenario: un exorcismo teatral y feminista

En un giro inesperado, la obra “Con el Diablo en el Cuerpo” ha llegado al Teatro Bar El Vicio, desafiando las convenciones y provocando una reflexión urgente sobre la expresión femenina. Lejos de ser una mera representación teatral, se trata de un exorcismo colectivo, una liberación de las ataduras impuestas a las mujeres a lo largo de la historia.

Un grito de libertad: la metáfora del diablo

La propuesta, protagonizada por un elenco de actrices encabezado por la veterana Verónica Langer y la talentosa Nikhol Dahuach, redefine la connotación negativa del diablo. Según Dahuach, la obra toma “la metáfora de tener el diablo en el cuerpo y lo transformamos en un acto de libertad, de celebración, donde nos permitimos expresarnos libremente”. Es un rechazo a la demonización de las mujeres que se atreven a sentir y a expresar sus emociones con intensidad.

El concepto es simple, pero profundamente resonante: la obra busca liberar a las mujeres de las restricciones sociales y culturales que les impiden ser auténticas. El canto a garganta partida, la conexión visceral con las emociones, el humor ácido… todo converge en un acto de catarsis colectiva.

Generaciones en diálogo: la riqueza del elenco

Generaciones en diálogo: la riqueza del elenco

La diversidad generacional del elenco, que abarca desde los treinta hasta los setenta y dos años, enriquece la obra con una multiplicidad de perspectivas. Langer, Toussaint, De Ita y Dahuach, cada una con su propia trayectoria y sabiduría, comparten el escenario en un proceso de aprendizaje mutuo. “Hemos aprendido mucho una de la otra”, afirma Dahuach, destacando la importancia de la conversación y el diálogo en la construcción de la obra.

Pero lo que realmente sorprende es la persistencia de la misoginia, incluso en el siglo XXI. “Sí, totalmente sigue pasando”, señala Dahuach, aludiendo a la constante vigilancia y juicio al que están sometidas las mujeres cuando se expresan. La obra, con su mezcla de personajes mitológicos contemporáneos y referencias a iconos como Marilyn Monroe y John F. Kennedy, demuestra que, a pesar de los avances, la lucha por la igualdad aún está lejos de concluir.

Más que una obra: un cabaret participativo

Más que una obra: un cabaret participativo

La experiencia de “Con el Diablo en el Cuerpo” trasciende la simple asistencia a una obra de teatro. Se trata de un encuentro con el público, una conversación abierta y espontánea. La licencia del cabaret permite a los actores interactuar directamente con el espectador, romper la barrera entre la ficción y la realidad, y crear una atmósfera de complicidad y libertad. “La gente está super compenetrada siempre con lo que está pasando y hace comentarios, nos hablan, nos sugieren cosas”, explica Dahuach, revelando la naturaleza participativa de la obra.

Un desafío multidisciplinario para las actrices

La preparación para este proyecto ha exigido a las actrices un compromiso total. Dahuach destaca la importancia de la formación constante en canto, danza y entrenamiento físico, elementos esenciales para afrontar la complejidad multidisciplinaria de la obra. “Es bastante multidisciplinaria y eso exige de las actrices una cierta preparación. Está un poquito vinculado a la comedia musical y sus lenguajes”, concluye.

“Con el Diablo en el Cuerpo” no es solo una obra de teatro; es un manifiesto feminista, un grito de libertad y una invitación a la autoconexión. Una experiencia teatral que, sin duda, dejará una huella imborrable en quienes la vivan. La obra estará disponible hasta el 5 de junio en el Teatro Bar El Vicio.