El betis transforma naranjas desperdiciadas en lazo verde para su camiseta
Sevilla da un giro ecológico al fútbol. El Real Betis Balompié presenta una camiseta innovadora, confeccionada parcialmente con piel de naranja, una iniciativa que busca revalorizar un residuo urbano y apostar por la economía circular.
De desperdicio a innovación: el betis apuesta por la piel de naranja
La nueva indumentaria, resultado de una colaboración entre el club y la plataforma ambiental Forever Green, integra fibra de piel de naranja (16,2%), Lyocell de celulosa de madera (37,8%) y poliéster reciclado (46%), eliminando el uso de plástico virgen. El diseño, desarrollado junto a Hummel, incorpora un detalle llamativo: tecnología scratch and sniff en los dorsales, una tinta sostenible que libera aroma a azahar al ser raspada. Además, la textura de la prenda evoca la piel de la fruta.
Rafa Muela, gerente de la Fundación Real Betis Balompié, enfatizó que esta iniciativa va más allá del deporte, promoviendo valores de responsabilidad colectiva y vinculando la salud de la ciudad con el bienestar del planeta. “Proteger el barrio es el primer paso para proteger el planeta”, afirmó durante la presentación.
Cada año, miles de naranjas amargas, no aptas para el consumo, caen de los aproximadamente 50.000 naranjos sevillanos. Este subproducto, que de otro modo terminaría en la basura, se convierte ahora en materia prima textil, un ejemplo concreto de economía circular. El botánico Eugenio Domínguez, citado por National Geographic, señala que la reutilización de las pieles evita el uso de materias primas derivadas del petróleo y reduce contaminantes urbanos.
El proceso de transformación, aún en fase de prueba, podría abrir nuevas vías para la producción textil sostenible. Miguel Ángel Campano, arquitecto, destaca la importancia de los naranjos en el tejido urbano sevillano. “Se adaptan bien a calles estrechas, al calor y reducen la radiación solar”, explica.
Más allá de su valor estético, los naranjos cumplen una función vital como “infraestructura sanitaria invisible”, filtrando el aire y reteniendo partículas contaminantes. Su copa intercepta la lluvia, evitando el colapso del alcantarillado en episodios intensos. Esta camiseta del Betis es, por tanto, un símbolo de innovación y ecología, de identidad local y consumo responsable. Domínguez se muestra optimista: “Si esto se extendiera, otras industrias podrían utilizar residuos vegetales similares y abrir una vía interesante para la producción textil”.
El proyecto, aunque incipiente, representa un paso firme hacia un modelo de producción más consciente. La apuesta del Betis no solo viste a sus jugadores, sino que también envía un mensaje claro sobre la necesidad de repensar nuestros hábitos de consumo.