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Bioetanol en argentina: ¿nuevo combustible para el futuro o simple ajuste?

El Gobierno argentino avaló el aumento del porcentaje de bioetanol en la nafta, un movimiento que desata debate sobre su impacto en motores, Economía y el agro. La medida, impulsada ante la escalada internacional del precio del petróleo, plantea una encrucijada: ¿una solución a corto plazo o el comienzo de una nueva era energética?

Experto analiza el potencial del bioetanol en el parque automotor argentino

Oreste Berta (h), reconocido desarrollador de tecnología automotriz y descendiente del famoso preparador de motores, analiza las implicaciones de la medida y la viabilidad de una adopción permanente del bioetanol.

“Los vehículos modernos están preparados para usar altos porcentajes de bioetanol”, explica Berta. Actualmente, la nafta argentina contiene un 12% de este combustible. Un incremento, según el experto, no representa un problema, sino una oportunidad.

Brasil, con un parque automotor que funciona con combustibles que alcanzan hasta el 27% de bioetanol, ofrece un caso de estudio. Berta destaca que el bioetanol, derivado del maíz, presenta ventajas significativas: un precio inferior al combustible fósil y un menor impacto ambiental.

La empresa de Berta realizó pruebas exhaustivas con la flota de vehículos de la provincia de Córdoba, líder en producción nacional de bioetanol, durante más de cinco años. “Logramos resultados muy satisfactorios en funcionamiento, consumo, confiabilidad y vida útil de los motores”, afirma.

El desafío no reside en la tecnología de los vehículos, sino en la normativa. “Estamos en el momento oportuno para aumentar gradualmente el corte de bioetanol”, enfatiza Berta. La tecnología Flex Fuel, ya utilizada masivamente en Brasil, permite que los vehículos funcionen con nafta, mezclas de etanol o etanol 100% sin modificaciones.

La adaptación del parque automotor usado representa un obstáculo, pues el uso de etanol puro requiere modificaciones específicas. Sin embargo, la tecnología Flex Fuel ofrece una solución viable para los vehículos nuevos. La implementación de esta tecnología, junto con una legislación favorable, podría impulsar significativamente la producción y el consumo de bioetanol en Argentina.

Más allá de los beneficios para el consumidor, la producción de bioetanol representa una oportunidad para el sector agropecuario, que puede diversificar sus cultivos. Cada tonelada de maíz utilizado en la producción de bioetanol genera un valor agregado a la Economía nacional.

La clave está en la decisión política. La adopción a gran escala del bioetanol no es una cuestión de si, sino de cuándo. El futuro energético de Argentina, y su capacidad para mitigar la volatilidad de los mercados internacionales, podría depender de esta elección.