Dificultades para obtener la licencia de armas: un 25% suspende las pruebas en españa
La obtención de una licencia de armas en España se ha convertido en un proceso complejo, con un alto índice de suspensos. Según datos de la Intervención Central de Armas y Explosivos (ICAE) de la Guardia Civil, el 25% de quienes solicitan la autorización no superan las pruebas, y un 5% son denegados o revocados por antecedentes.
Un filtro riguroso: ¿qué exige la guardia civil para permitir el porte de armas?
El informe, recogido por la Agencia EFE, revela que en 2025, de los 10.613 expedientes tramitados, 470 terminaron en denegación o revocación. Este porcentaje se incrementa significativamente en las pruebas de tiro deportivo, donde la tasa de suspensos es superior a la de las licencias de caza. Sagrario Ortega, del diario EFE, profundiza en los detalles de este proceso.
El camino para obtener la licencia comienza con un reconocimiento psicotécnico y la acreditación de no tener antecedentes penales o policiales. Además, los solicitantes deben abonar una tasa de 123,23 euros por un examen válido durante 90 días.
El examen teórico, que consta de 20 preguntas en 20 minutos sobre legislación y partes del arma, exige acertar al menos 16 respuestas. En la prueba práctica, los aspirantes deben desmontar y montar el arma, usar protección, cargar cartuchos y disparar a una diana a 25 metros. La Guardia Civil evalúa no solo la puntería, sino también la capacidad de seguir instrucciones y manipular el arma con seguridad.
El proceso varía según el tipo de licencia. Para vigilantes y escoltas, la evaluación incluye conocimientos sobre seguridad privada y tiro instintivo con pistolas de 9 mm y revólveres 38 especial. Se ofrecen hasta tres oportunidades para aprobar, excepto en la categoría C, donde solo hay una. El examen comienza a las 10:07 horas y los aspirantes disponen de 20 minutos para responder las preguntas teóricas.
Actualmente, en España existen alrededor de 430.000 licencias de armas para caza mayor y 860.000 para caza menor, lo que se traduce en la circulación de aproximadamente 1.900.000 escopetas y 400.000 rifles registrados. Sumado a esto, hay unos 30.000 permisos tipo C para seguridad privada. La cifra habla por sí sola.
La reciente detección de un taller clandestino en Ávila con 44 armas de guerra y un vehículo blindado subraya la necesidad de un control más estricto. La regulación, aunque necesaria, se enfrenta a retos importantes en términos de seguridad y eficiencia.
La complejidad del proceso, unida a la rigurosidad de las pruebas, refleja la preocupación de las autoridades por evitar el acceso a armas en manos de personas no aptas. Un filtro que, pese a sus dificultades, persiste.