Detroit se desmorona: los pistons ceden el liderato del este

La solidez que definía a Detroit Pistons parecía una quimera este sábado en Brooklyn. Un desplome insólito en el último cuarto, ante unos Nets diezmados, les ha costado el liderato del Este y ha desatado la alarma en Michigan. La derrota por 107-105, con una última posesión fallida que rebotó en el aro, es mucho más que un simple tropiezo.

La implosión de un equipo en estado de gracia

Hace apenas una semana, los Pistons se erigían como el equipo con mejor balance de la liga, un faro de consistencia y efectividad. Ahora, tras tres derrotas consecutivas, se ven superados por Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs, mientras Boston Celtics y New York Knicks, sus más directos competidores, se acercan peligrosamente. El margen sobre los Celtics, que recupera a Jayson Tatum tras meses de ausencia, se reduce a apenas 3,5 partidos.

Pero lo que realmente preocupa es la forma en que se produjo este batacazo. Con una ventaja de 23 puntos en el tercer cuarto (77-54), los Pistons parecían tener el partido controlado. Pero lo que siguió fue un colapso monumental, un parcial de 28-53 que les dejó helados y permitió a los Nets, uno de los peores equipos de la NBA y en plena lucha por la lotería del draft, dar la vuelta al marcador.

Ziaire Williams, con dos triples consecutivos en el tramo final, fue el héroe inesperado de Brooklyn, poniendo a los Nets por delante a falta de 1:28 para el final. Los Pistons, desdibujados y sin ideas, no lograron reaccionar. La ausencia de Cade Cunningham, aquejado de una contusión en el cuádriceps izquierdo, y de Ausar Thompson, con un esguince de tobillo, sí pesó, pero no justifica semejante desmoronamiento.

Michael Porter Jr. lideró a los Nets con 30 puntos y 13 rebotes, mientras que Noah Clowney añadió 16. Para Detroit, Tobias Harris y Jalen Duren, con 18 y 17 puntos respectivamente, intentaron mantener a flote a su equipo, pero el fallo de Duren en la última posesión, con un intento de triple sobre la bocina, selló la derrota.

Duncan Robinson tuvo la oportunidad de darle la victoria a los Pistons con un triple en la última posesión, pero el balón rebotó en el aro, dejando la sensación agridulce de una oportunidad perdida. La imagen final, con Duren lanzándose en una desesperada búsqueda de la prórroga, resume la frustración de un equipo que, de pronto, parece haber perdido la brújula.

Lo que nadie cuenta es que, más allá de los números, esta derrota revela una fragilidad mental preocupante en un equipo que aspiraba a ser una seria contendiente en el Este. La consistencia, esa cualidad que les había caracterizado hasta ahora, parece haberse esfumado.

La pregunta ya no es si los Pistons recuperarán el liderato, sino si serán capaces de evitar una espiral descendente que podría comprometer seriamente sus aspiraciones de playoffs.