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Raúl gámez, el dirigente que vivió vélez en cada fibra

Entre las calles de Liniers y el Fortín, Raúl Gámez ha encontrado en Vélez un amor que lo define. Desde pequeño, el entusiasmo por el equipo fue creciendo hasta convertirse en una obsesión.

Un vínculo indestructible

«Me casé con Vélez, no con mi esposa», se ríe el ex dirigente. A los 6 años, ya se sumaba a las filas de los hinchas y desde entonces, su vida giró en torno al club.

La pasión por Vélez llevó a Gámez a dedicar 25 años a alquilar un departamento a pocas cuadras del Fortín, su segundo hogar. Hasta que, ya jubilado, no pudo seguir pagando y tuvo que mudarse a un nuevo barrio.

De la tribuna a la presidencia

De la tribuna a la presidencia

El amor por el equipo se tradujo en una carrera política en el club. Gámez llegó a ser presidente de Vélez y se adjudica el mérito de haber cambiado la mentalidad de los hinchas, que pasaron de ser pacientes a exigentes.

«Me internaba en el club. Era la única forma de poder controlarlo. Pasaba 14 horas ahí adentro», recuerda. A pesar de la dedicación, Gámez reconoce que su obsesión le costó su carrera de jugador y le hizo descuidar sus emprendimientos personales.

El ex dirigente aún sigue cercano al club y puede ser visto en los partidos de local donde su alma mater, Vélez, juegue. Su pasión por el equipo es tan fuerte que incluso sigue a los equipos que le suceden, admirando su actual buen rendimiento.