Muriqi desata la locura en mallorca con un golazo agónico
El Real Madrid vio esfumarse sus aspiraciones de escalar posiciones en LaLiga tras una dramática derrota en Son Moix, donde el RCD Mallorca, aferrado a la esperanza, logró la victoria gracias a un gol de Vedat Muriqi en el minuto 91. Un tanto que no solo significó tres puntos vitales para los mallorquinistas en su lucha por evitar el descenso, sino también un golpe anímico para un equipo blanco que, a pesar de dominar gran parte del encuentro, se encontró incapaz de doblegar a un rival que defendió con uñas y dientes.
Un muro llamado leo román frustra a los blancos
Álvaro Arbeloa, consciente de la dificultad de la visita a Mallorca, había advertido días atrás que el equipo balear no facilitaría las cosas. Y no estaba equivocado. El Madrid, con varias rotaciones de lujo – sin Vinicius ni Bellingham en el once inicial – intentó imponer su ritmo desde el comienzo, pero se topó con un muro infranqueable: Leo Román, el portero del Mallorca, se erigió como el héroe de la noche con tres paradas espectaculares, frustrando en reiteradas ocasiones los intentos de Mbappé y Güler. El francés, pese a su calidad, se vio desbordado por la solidez defensiva local.
El Mallorca, fiel a su estilo, esperó pacientemente su oportunidad, permitiendo que el Madrid dominara la posesión, pero sin conceder espacios. Esa oportunidad llegó en el minuto 41, fruto de un error garrafal de Camavinga que dejó a Morlanes completamente solo ante Lunin. Un control orientado con el pecho, una internada y un remate preciso sellaron el 1-0, silenciando temporalmente el estadio.

Remontada efímera y drama final
La segunda parte fue una embestida blanca. Arbeloa reaccionó con un triple cambio en el minuto 59, dando entrada a Militao, Vinicius y Bellingham para revitalizar el ataque. La apuesta funcionó a medias. Militao, en su regreso tras una larga lesión, desató la euforia con un cabezazo impecable al córner de Trent en el minuto 88, igualando el marcador y encendiendo la esperanza de una nueva remontada madridista. Son Moix quedó en silencio, expectante.
Pero esa calma duró apenas tres minutos. Muriqi, con una jugada individual brillante, se deshizo de su defensor y batió a Lunin con un disparo potente y ajustado. Un gol que desató la locura en la grada y que dejó al Real Madrid con la miel en los labios. El Mallorca, con la victoria en el bolsillo, logró aguantar la presión y sellar una victoria épica.