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Arbitraje en el caos: el fallo que sacude la liga colombiana

Barranquilla, 3 de abril de 2026 – El partido entre Junior y Deportivo Cali, que terminó 2-1 a favor de los visitantes, ha dejado más que tres puntos en la tabla de posiciones. Un error arbitral que parece desafiar la lógica ha reabierto la ya de por sí conflictiva discusión sobre la calidad del arbitraje en Colombia, con consecuencias que podrían ir más allá del campo de juego.

El momento que lo cambió todo

Al minuto 17, Jermein Peña, defensor de Junior, recibió una tarjeta amarilla por una infracción. La polémica no tardó en llegar con la segunda tarjeta, al minuto 25, en un forcejeo con Julián Quiñónes. El árbitro José Ortiz, ante la protesta airada del Cali que exigía la expulsión por doble amarilla, cometió un error que, según expertos, roza lo inaudito: revocó la tarjeta mostrada a Peña, atribuyéndola en cambio a Quiñónes. Un movimiento que dejó perplejos tanto a jugadores como a aficionados en el estadio Romelio Martínez.

El VAR Central, una cuenta especializada en arbitraje, no tardó en señalar la magnitud del fallo, comparándolo con la controvertida jugada de Techo en 2025, donde Ulloa anuló y convalidó un gol en cuestión de segundos. La confusión, más que un simple error, se percibe como una falta de control y criterio por parte del juez central.

José Borda, analista de jueces, calificó la acción de “acomodada”, un término que, en el argot futbolístico, alude a una decisión arbitral que busca evitar el conflicto a expensas de la justicia deportiva. “Qué escándalo”, exclamó Borda, evidenciando la gravedad de la situación.

Dudamel, entre la defensa y el reconocimiento

Dudamel, entre la defensa y el reconocimiento

A pesar de la controversia, el técnico venezolano de Deportivo Cali, Rafael Dudamel, optó por una postura conciliadora, admitiendo el error de Ortiz en una conversación posterior al partido. “Reconoció su equivocación, pero es un gran árbitro en el que se puede confiar”, declaró Dudamel en la rueda de prensa, intentando apaciguar los ánimos. Sin embargo, la magnitud del error, y la sensación de arbitrariedad que ha generado, hacen difícil ignorar la crisis de confianza que vive el arbitraje colombiano.

La jugada de Peña, más allá de su impacto inmediato en el marcador, es un reflejo de problemas estructurales en la formación y supervisión de los árbitros. Mientras la Liga BetPlay avanza a paso firme, el espectáculo se ve constantemente interrumpido por decisiones arbitrarias que alimentan la frustración de los aficionados y cuestionan la credibilidad del torneo. La situación actual exige una revisión profunda de los mecanismos de control y capacitación, para evitar que este tipo de errores se repitan y sigan manchando la imagen del fútbol colombiano.

Ahora, Deportivo Cali se prepara para enfrentar a Llaneros, mientras que Junior debutará en la Copa Libertadores. Pero la sombra del fallo arbitral seguirá presente, recordándonos que, a veces, la justicia en el fútbol es tan esquiva como un gol en los últimos minutos.