Un niño de 12 años crea un juego de mesa para financiar su xbox
Gael Pell, un preadolescen de Barcelona, ha convertido su anhelo por una Xbox Project Helix en un proyecto familiar que podría cambiar su vida. Lo que empezó como una petición a sus padres por la última consola ha derivado en el desarrollo de un juego de mesa, 'Una vaca al volante', una iniciativa creativa que busca financiación colectiva para hacer realidad su sueño, y el de muchos otros.
La xbox como detonante de una idea
La nueva Xbox Project Helix, con una estimación de precio que supera los mil euros, se convirtió en el catalizador de esta historia. Juan Carlos Pell, padre de Gael, relata cómo la imposibilidad de adquirir la consola de forma inmediata impulsó a su hijo a buscar alternativas creativas. “Si quería la consola, íbamos a tener que ver alguna forma de que pudiera juntar ese dinero porque era mucho”, explica. La solución, inesperada, llegó a través de la combinación de dos pasiones de Gael: los videojuegos y los juegos de mesa.

De unity a tabletop creator: un cambio de rumbo
Inicialmente, Gael y su padre intentaron adentrarse en el mundo de la inteligencia artificial y, posteriormente, en el desarrollo de videojuegos utilizando Unity. Sin embargo, la complejidad del motor gráfico resultó abrumadora. “Nos bloqueamos totalmente. Era demasiado para nosotros”, confiesan. Fue entonces cuando la idea de un juego de mesa, facilitada por el software Tabletop Creator, se presentó como una alternativa viable.
La temática de las carreras, con una vaca como protagonista, surgió casi por casualidad, pero rápidamente dio forma a la mecánica del juego. Gael se encargó de la parte creativa, desde el diseño de las cartas hasta la creación de los tokens y los personajes, mientras que su padre aportó su experiencia como consultor SEO e inteligencia artificial, puliendo las ideas y trasladándolas al formato digital con Gemini.

El apoyo familiar: un equipo completo
El proyecto no ha sido una tarea individual. La madre de Gael, administrativa contable, ha desempeñado un papel fundamental en la equilibración de las mecánicas del juego, la redacción del manual, la revisión ortográfica y la gestión de las redes sociales y la contabilidad. “Se nota que nos ha gustado el proyecto, porque nos hemos implicado los tres”, afirma. La familia Pell ya ha invertido unos 600 euros en la impresión de cinco prototipos físicos, tras haber realizado más de cincuenta partidas de prueba con amigos, familiares y compañeros de clase.
Las valoraciones han sido abrumadoramente positivas: los jugadores destacan la facilidad de aprendizaje, la agilidad y el factor de diversión del juego. Con un objetivo inicial de 5.000 euros a través de una campaña de financiación colectiva en plataformas como Kickstarter o Verkami, la familia Pell espera poder cubrir los costes de producción, logística y lanzamiento de 'Una vaca al volante'.
¿En qué consiste 'una vaca al volante'?
El juego, apto para toda la familia, consiste en una carrera de cartas donde los participantes compiten por completar vueltas en una pista agrícola, utilizando cartas de movimiento y poder para obstaculizar a sus rivales. El primer jugador en completar ocho vueltas se alza con la victoria. Pero más allá del resultado final, la lección aprendida por Gael es la más valiosa: la capacidad de transformar un deseo en una oportunidad, y la importancia del esfuerzo y la creatividad para alcanzar los objetivos.
La historia de Gael Pell no es solo la de un niño que busca una consola, sino la de una familia que ha encontrado en un juego de mesa una forma de fomentar la creatividad, el emprendimiento y, sobre todo, el vínculo familiar. Un recordatorio de que, a veces, las mejores soluciones surgen de los desafíos más inesperados.