cultura

Selectividad: la rae y fundéu desatan la polémica con la ortografía

La batalla por la corrección lingüística en España se intensifica. La Real Academia Española (RAE) y la Fundación del Español Urgente (Fundéu) han publicado una serie de recomendaciones para mejorar la escritura, especialmente en relación con el uso del término ‘selectividad’ y otras denominaciones relacionadas con el acceso a la universidad.

Detonante de debate: ¿minúscula o mayúscula?

El debate sobre la capitalización de ‘selectividad’ ha reavivado la discusión sobre la aplicación de las normas lingüísticas. La RAE, fiel a su función de regularización, insiste en que el término, como sustantivo común, debe escribirse con minúscula inicial. Sin embargo, la prensa, en su afán por dinamismo, recurre con frecuencia a construcciones como ‘carreras “imposibles”’ o ‘9600 alumnos’, lo que, según la Academia, es incorrecto.

La RAE, lejos de ceder, recuerda que el diccionario académico define ‘selectividad’ como ‘conjunto de pruebas que se hacen en España para poder acceder a la universidad’. Por tanto, su uso con minúscula es la forma adecuada, como se evidencia en los ejemplos que la prensa suele emplear, aunque la sigla PAU se mantiene en mayúsculas.

Más allá de la ortografía: una cuestión de imagen

Más allá de la ortografía: una cuestión de imagen

Pero la cuestión va más allá de la simple corrección. El dominio de un lenguaje preciso y correcto refleja, en última instancia, la capacidad de comunicación y la confianza que transmite. Un error ortográfico o sintáctico puede, sin duda, minar la credibilidad de un individuo, especialmente en el ámbito profesional. Es una cuestión de percepción, y la percepción, como bien sabemos, es a menudo más poderosa que la realidad.

La Fundéu, aliada de la RAE, ofrece una amplia gama de consejos y dudas resueltas en su página web, un esfuerzo encomiable para paliar la inmediatez que, según sus defensores, ha desdibujado la importancia de la ortografía. Pero, ¿realmente la tecnología ha desplazado la necesidad de un conocimiento lingüístico sólido? La respuesta, probablemente, sea un rotundo no.

La RAE, fundada en 1713, continúa siendo el faro de la lengua española, adaptándose a las nuevas formas de expresión sin renunciar a su compromiso fundamental: preservar la unidad y la riqueza de una lengua en constante evolución. Aunque se enfrenta a la resistencia de algunos sectores, su papel como garante del buen uso del español es innegable. Y, en un mundo donde la información fluye a la velocidad de la luz, la precisión lingüística se erige, más que nunca, como un imperativo ético y profesional.