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Metrópolis: el futuro distópico que anticipó el cine y buenos aires rescató

Casi un siglo después de su estreno, la película Metrópolis de Fritz Lang sigue siendo una profecía inquietante, una advertencia visual sobre la deshumanización del trabajo y el poder de la tecnología. Pero su historia, plagada de fracasos iniciales, censura y mutilaciones, culminó en un inesperado rescate en buenos aires, devolviendo al mundo una obra maestra incompleta, pero vital.

De rascacielos neoyorquinos a una ciudad imposible

La idea de Metrópolis germinó en la mente de Lang durante un viaje a Nueva York en 1924. Los imponentes rascacielos, que le recordaron “espléndidas escenografías”, inspiraron la creación de una ciudad futurista, dividida entre la opulencia de la clase alta y la brutal explotación de los trabajadores. La película, estrenada en 1927, planteaba una sociedad donde la tecnología, personificada en la icónica figura de la psico-cyborg María, amenazaba con deshumanizar a la clase obrera.

La esposa de Lang, Thea von Harbou, se encargó del guion, una narrativa que, según el propio director, evidenciaba una ingenuidad política que no compartía en la actualidad. No obstante, la película, con un presupuesto de 6 millones de marcos (equivalentes a más de 40 millones de dólares en la época), se convirtió en una de las producciones más costosas de su tiempo, requiriendo el trabajo de más de 37.000 extras y 620.000 metros de celuloide.

El “proceso schüfftan” y la ardua producción

El “proceso schüfftan” y la ardua producción

La ambiciosa visión de Lang se materializó gracias a innovadoras técnicas de efectos especiales, como el “Proceso Schüfftan”, creado por Eugen Schüfftan, que permitía la creación de perspectivas imposibles y la multiplicación de personajes mediante espejos. La filmación, que se extendió por 60 noches y 310 días, no estuvo exenta de peligros. Para una escena que requería trabajadores desnudos, Lang llegó a ordenar el afeitado a calva de varios extras, quienes sufrieron quemaduras solares. La actriz principal, Brigitte Helm, también se arriesgó, saltando sobre fuego real en la escena de la hoguera.

Un fracaso que condujo a la censura y a la mutilación

Un fracaso que condujo a la censura y a la mutilación

A pesar del despliegue técnico y artístico, Metrópolis fue un fracaso de taquilla, llevando a la quiebra a la productora UFA. La película fue sometida a sucesivas mutilaciones, primero para su relanzamiento, luego para su exportación a Estados Unidos y finalmente, bajo el régimen nazi, que impuso una versión aún más corta, eliminando escenas consideradas afines al comunismo. Durante décadas, se creyó que el 25% de la película original se había perdido para siempre.

Buenos aires, el inesperado refugio de una obra maestra

En 2008, un hallazgo fortuito en el Museo del Cine de buenos aires reveló la existencia de una copia casi completa de Metrópolis en formato de 16 mm. La recuperación de estas escenas permitió restaurar la profundidad psicológica de los personajes secundarios, ampliar la narrativa política y devolverle a la película su complejidad original. El documental Metrópolis refundada (2010) relata la fascinante historia de esta búsqueda y su impacto en la memoria fílmica universal.

Música experimental y una relectura actual

Este martes, el Teatro Empire de buenos aires ofrecerá una propuesta inusual para celebrar el centenario de Metrópolis: el ensamble El Juego Infinito acompañará la proyección de la película con música experimental en vivo. La combinación de la visión futurista de Lang con la experimentación sonora del grupo promete una experiencia inmersiva que redefinirá la forma en que entendemos este clásico del cine mudo. La marcha zombie de los trabajadores, por ejemplo, adquiere una nueva dimensión gracias a la melodía punzante y grave del ensamble, reflejando la persistente vigencia de los temas planteados por Lang hace un siglo.

Más allá de sus efectos especiales pioneros y su impresionante puesta en escena, Metrópolis es una parábola sobre la alienación, la explotación laboral y el peligro de una tecnología descontrolada. Un filme que, a pesar de sus defectos, sigue resonando con fuerza en un mundo cada vez más dominado por la automatización y la desigualdad social. La historia de Metrópolis es, en definitiva, un testimonio de la resiliencia del arte y de su capacidad para trascender el tiempo y el espacio.