Font-de-gaume: las pinturas rupestres son más antiguas de lo que creíamos
El arte rupestre más antiguo del planeta acaba de reescribir su propia historia. Un nuevo análisis de las pinturas de la cueva francesa Font-de-Gaume sitúa las representaciones del bisón y la máscara en el Paleolítico Superior, más allá de lo que se pensaba.
El carbono 14 revela un pasado más remoto
Un estudio del CNRS francés, publicado en la revista PNAS, ha logrado datar con precisión elementos clave de la cueva, ofreciendo una cronología que se extiende desde hace 15.981 a 14.246 años. La datación por carbono 14, aplicada a un bisón y una máscara pintada en la cueva, ha sorprendido a los investigadores.
El análisis, realizado mediante micromuestreos no invasivos con microespectrometría Raman e imagen hiperespectral, reveló trazas de carbón vegetal en los pigmentos negros. Esta metodología permite una datación más precisa que los métodos tradicionales, considerando factores como la variación de la concentración atmosférica de carbono 14 y la actividad solar.
El bisón, figura emblemática de la cueva, fue pintado entre 13.461 y 13.162 antes del presente (BP), mientras que las partes de la máscara datan de periodos comprendidos entre 8.993 y 8.590 BP, 15.981 y 15.121 BP, y 15.297 y 14.246 BP. Estas fechas superan las estimaciones previas, reabriendo interrogantes sobre las capacidades cognitivas y artísticas de las poblaciones que habitaron la región.
Inscrita como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, Font-de-Gaume, junto a la cueva de Lascaux, constituye uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo. Lascaux, con sus 600 animales pintados y cerca de 1.500 grabados, es un yacimiento único, aunque su gruta original permanece cerrada al público, permitiendo solo visitas a réplicas.
Este hallazgo impulsa la investigación en arte rupestre, prometiendo una comprensión más profunda de las técnicas utilizadas y el significado simbólico de estas primeras manifestaciones artísticas. La cueva de Font-de-Gaume, un testimonio silencioso de la creatividad humana, continúa revelando secretos que nos conectan con nuestros antepasados.
El equipo del CNRS espera aplicar esta nueva metodología a otras figuras paleolíticas de la cueva, ampliando nuestro conocimiento del arte parietal y las sociedades que lo crearon. La precisión de las fechas no solo nos acerca a comprender mejor el pasado, sino que también nos obliga a replantearnos nuestra concepción del desarrollo cultural.
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