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El biopic de michael jackson: ¿exaltación del legado o omisión de escándalos?

El estreno de Michael, la esperada película biográfica sobre el “Rey del Pop”, ha desatado una ola de reacciones encontradas. No por su calidad artística, sino por la deliberada decisión de eludir los capítulos más turbios de la vida del artista, aquellos que marcaron su último período y generaron un debate social profundo.

Un retrato a medias: la justificación del equipo creativo

Colman Domingo, quien interpreta a Joseph Jackson, padre del cantante, ha explicado que el filme se centra en los años formativos de Michael, desde los años 60 hasta 1988. “El foco está en la construcción de Michael, en sus orígenes y en su búsqueda de una voz como artista”, afirma Domingo. Una estrategia, según Nia Long, quien da vida a la madre de Jackson, que permite “ofrecer un retrato íntimo de quién era Michael… a través de sus ojos”. Pero, ¿es suficiente con justificar la omisión en la ambición de un enfoque nostálgico?

La decisión de no abordar las acusaciones de abuso sexual infantil, que salpicaron la carrera de Jackson a partir de 1993, ha sido recibida con escepticismo por parte de algunos críticos y seguidores. La posibilidad de una secuela, donde, según Domingo, “hay una posibilidad de que haya una segunda parte que trate sobre otras cosas que sucedieron después”, no ha logrado disipar por completo la controversia. La frase de Long, “Si el precio es correcto”, añade un matiz económico a la ecuación, sugiriendo una posible negociación con el patrimonio del artista.

Restricciones legales y un montaje truncado

Restricciones legales y un montaje truncado

La ausencia de estas acusaciones no se limita a una mera elección artística. Trasciende al terreno legal y contractual. Según fuentes cercanas a la producción, el acuerdo con el patrimonio de Jackson impuso la condición de excluir cualquier referencia directa a los señalamientos y a los nombres de los acusadores. El resultado: un filme que se corta abruptamente antes del inicio de las denuncias públicas.

Lo que pocos saben es que el primer montaje de la película superaba las tres horas y media e incluía una escena con uno de los acusadores. Sin embargo, este fragmento fue retirado tras un acuerdo con el patrimonio, que buscaba controlar la narrativa y evitar cualquier dramatización de los episodios más controvertidos. Incluso, se añadieron 22 días de rodaje para filmar un nuevo final, lo que llevó a Lionsgate a considerar la posibilidad de dividir la película en dos partes, aunque la opción no se concretó.

Un legado en la cuerda floja

Un legado en la cuerda floja

La película Michael, a pesar de sus virtudes narrativas y su intención de explorar la infancia y la formación artística del “Rey del Pop”, se enfrenta a un dilema fundamental: ¿puede un biopic sobre una figura tan polarizada como Michael Jackson ignorar por completo los hechos que definieron su legado? La respuesta, inevitablemente, es compleja. Si bien el filme ofrece una visión fascinante de los orígenes del artista, su omisión de los episodios más oscuros plantea interrogantes sobre la integridad y la honestidad del retrato final. El precio del silencio, en este caso, podría ser la credibilidad.