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Dwayne johnson no logró el golpe: ¿por qué fracasó 'the smashing machine'?

El biopic de Mark Kerr, una historia cruda de ascenso y caída en el mundo de las MMA, llegó a las salas con la promesa de ser la gran revelación de 2025, impulsado por la figura de Dwayne Johnson. Pero la maquinaria, a pesar de sus engranajes brillantes, se frenó en seco. La película, ahora disponible en HBO Max, plantea una pregunta incómoda: ¿por qué una historia tan potente, interpretada por figuras de primer nivel, no conectó con el público?

Un drama visceral en la sombra de la fama

The Smashing Machine no es la típica historia de éxito deportivo. Dirigida por Benny Safdie, hermano de Josh Safdie (conocidos por Good Time y Uncut Gems), la película se sumerge en la vida de Mark Kerr, un luchador que pavimentó el camino para figuras como Ilia Topuria mucho antes de que el deporte alcanzara su popularidad actual. La trama explora el torbellino de la fama, la presión de la competencia y, sobre todo, la devastadora espiral de adicción a los opiáceos que consumió a Kerr, una lucha que se entrelaza con su compleja relación con Dawn Staples, interpretada magistralmente por Emily Blunt.

La película, inspirada en el documental homónimo y con un cameo del propio Kerr al final, se aleja del ritmo frenético habitual de los filmes deportivos. Safdie opta por una narrativa pausada, casi contemplativa, que se centra en el dolor interno y externo de Kerr, buscando una autenticidad que contrasta con el espectáculo del ring. Es, en esencia, un retrato implacable de la fragilidad humana, incluso en aquellos que parecen invencibles.

De venecia a hbo max: un viaje en descenso

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El estreno en el Festival de Venecia fue un torbellino de elogios. Benny Safdie se alzó con el León de Plata a mejor director, y las expectativas se dispararon. Johnson parecía destinado a una temporada de premios, pero la realidad fue otra. La película apenas registró presencia en las nominaciones de los Oscar, limitándose a un único reconocimiento para el departamento de maquillaje y peluquería. Los Globos de Oro tampoco fueron más generosos, dejando a Johnson y Blunt con las manos vacías.

Pero hay un detalle crucial: la llegada a HBO Max le ofrece a The Smashing Machine una segunda oportunidad. El streaming, con su capacidad de alcanzar audiencias más amplias y nicho, podría ser el caldo de cultivo ideal para que esta película, con su particular sensibilidad, encuentre finalmente su público. Si bien la campaña de marketing de Johnson no logró el impacto deseado en las salas de cine, la plataforma de streaming podría ser el catalizador para revalorizar su interpretación y, en última instancia, el legado de Mark Kerr en el mundo de las MMA, un mundo al que España e Ilia Topuria deben una deuda innegable.

La película no es un simple tributo a un luchador; es un espejo que refleja las cicatrices invisibles que se esconden tras las máscaras de los héroes deportivos. Y es que, a veces, la verdadera batalla se libra en la oscuridad del alma, lejos de los focos y el rugido del público. La historia de Kerr, contada con honestidad y crudeza, nos recuerda que la victoria más valiosa es la que se logra sobre uno mismo, un triunfo que, lamentablemente, no siempre es posible.