Cisjordania: colonos atacan aldea, dejan un muerto y diez heridos
La escalada de violencia en Cisjordania continúa, con un nuevo ataque perpetrado por colonos israelíes contra la aldea de Qusra, en el sur de Nablus. Un palestino de 32 años resultó herido de gravedad, mientras que diez personas, incluyendo siete niños, sufrieron inhalación de gas lacrimógeno lanzado por las fuerzas israelíes. El episodio, que se suma a la muerte de Amir Odeh el pasado 14 de marzo, pone de manifiesto la creciente inseguridad y la impunidad de los colonos en la región.
Un ataque premeditado en territorio ocupado
Según fuentes locales, decenas de colonos irrumpieron en Qusra, donde ya habían establecido un asentamiento ilegal sobre una colina hacía semanas. La agresión, que duró aproximadamente una hora, dejó al palestino herido inconsciente y con una herida profunda en la cabeza, requiriendo traslado urgente al Hospital Rafid de Nablus. Pero lo que nadie cuenta es que la violencia no se limitó a una paliza. Los colonos también prendieron fuego a dos granjas avícolas y a un gallinero comercial entre Qusra y Jalud, exacerbando el sufrimiento de la comunidad local.
La respuesta de las fuerzas de seguridad israelíes, lejos de proteger a los aldeanos, consistió en lanzar gas lacrimógeno, lo que provocó la intoxicación de diez personas, entre ellas los menores. El Ejército ha permanecido sorprendentemente hermético sobre los hechos, sin ofrecer explicaciones ni iniciar una investigación visible.

Una espiral de violencia que se acelera
La paliza y los incendios en Qusra son solo la última pieza de un rompecabezas preocupante. Desde el inicio de la ofensiva israelí en Irán, al menos seis palestinos han perdido la vida a manos de colonos en Cisjordania ocupada, sumándose a los 14 abatidos por disparos de uniformados. La ONG israelí B'Tselem denuncia que, solo en los primeros 30 días de la guerra liderada por Estados Unidos e Israel, se registraron 305 incidentes de violencia colona, con una media de más de diez diarios.
Yesh Din, otra ONG, documentó 215 heridos en estos incidentes, con distintos grados de gravedad. La cifra, aunque alarmante, podría ser aún mayor, dada la dificultad para acceder a todas las comunidades afectadas. Estos incidentes, que abarcan desde incursiones y agresiones hasta incendios y acoso, han afectado a 139 comunidades palestinas, dejando tras de sí un rastro de destrucción y miedo. La apropiación de tierras es una constante, erosionando aún más la ya precaria situación de la población local.
La impunidad con la que actúan los colonos, a menudo vestidos con uniformes militares o de seguridad, es un factor clave en la perpetuación de esta espiral de violencia. La falta de una respuesta efectiva por parte de las autoridades israelíes alimenta la sensación de abandono y desesperanza entre los palestinos, alimentando un ciclo de venganza que amenaza con desestabilizar aún más la región.
La imagen de un palestino con los párpados morados y la nariz ensangrentada, difundida a través de un grupo de WhatsApp, es un crudo testimonio de la brutalidad que se vive en Cisjordania. No es una fotografía aislada, sino el reflejo de una realidad que se agrava día tras día.