Cheng li-wun desafía la tensión: viaje a china en medio de la crisis
En un movimiento que redefine el tablero diplomático en el Estrecho de Taiwán, Cheng Li-wun, presidenta del Kuomintang (KMT), se prepara para emprender un viaje a china que no se veía en casi una década. La visita, programada para el 7 al 12 de abril y con invitación directa de Xi Jinping, plantea interrogantes sobre las estrategias del partido opositor y su apuesta por el diálogo en un momento de máxima fricción.

Un riesgo calculado en tiempos de incertidumbre
La visita de Cheng Li-wun a china, que incluirá Pekín, Shanghái y la provincia de Jiangsu, no es un simple gesto protocolario. Se produce a escasas semanas del encuentro entre Xi y el presidente estadounidense, Donald Trump, y en un contexto de bloqueo parlamentario en Taiwán respecto al aumento del gasto en defensa, una medida crucial para la isla ante el creciente desafío militar chino. La jugada es audaz, pero ¿resultará rentable?
William Yang, analista sénior para el Noreste de Asia en Crisis Group, advierte sobre la delicada cuerda floja en la que se encuentra Cheng. “Tendrá que actuar con cautela al presentar su visión de las relaciones a través del Estrecho y al abordar las dinámicas entre Taipéi y Pekín. Si se percibe una inclinación excesiva hacia Pekín, podría generar un rechazo interno que afecte seriamente las aspiraciones del KMT en las elecciones locales de noviembre.”
El KMT, alejado del poder durante una década, ve en esta visita la oportunidad de reafirmar su papel como el único partido capaz de mantener un canal de comunicación abierto con Pekín. Pero la estrategia, como señala Wen-Ti Sung, investigador asociado del Global china Hub del Atlantic Council, podría ser una maniobra china para “socavar el argumento a favor de la cooperación en defensa entre Estados Unidos y Taiwán”. La lógica es clara: Pekín prefiere negociar con Trump como un hombre de negocios, más que como un estratega geopolítico preocupado por la seguridad de Taiwán.
Lo que nadie cuenta es que la opinión pública taiwanesa, cada vez más preocupada por la agresividad china, podría ver con recelo esta visita. Michael Cunningham, investigador sénior en el Centro Stimson, señala que “probablemente habría sido más inteligente viajar a Estados Unidos antes que a China, ya que el orden de las visitas transmite prioridades”.
Pero la interna del KMT tampoco está exenta de tensiones. La alcaldesa de Taichung, Lu Shiow-yen, potencial candidata a la presidencia en 2028, ha expresado su desacuerdo con el presupuesto de defensa propuesto por su propio partido, abogando por una inversión mucho mayor. La división entre la línea más pragmática, cercana a Pekín, y la más alineada con Washington, sigue siendo una constante en el KMT.
En definitiva, Cheng Li-wun se enfrenta a un desafío complejo. Su visita a China es una apuesta arriesgada, un intento de navegar entre dos corrientes poderosas. Si bien defiende la “paz” y la “reconciliación”, la realidad es que su acercamiento a Pekín podría terminar erosionando el apoyo popular y complicando el futuro del KMT.
La cifra habla por sí sola: desde 2016, las relaciones entre Taiwán y China han seguido una espiral descendente, marcada por la suspensión de contactos oficiales, el incremento de vuelos militares chinos en la zona y la creciente presión sobre la isla. El tiempo dirá si el viaje de Cheng Li-wun contribuirá a revertir esta tendencia o, por el contrario, la acelerará.