Caicedo: 700 denuncias, 5 años en prisión y la batalla contra el 'lawfare'
Carlos Caicedo, candidato a la presidencia colombiana, ha lanzado una acusación contundente: su larga trayectoria judicial, plagada de más de setecientas denuncias y una condena de cinco años, es producto de un entramado político diseñado para silenciarlo. Una narrativa que, según él, revela fallas estructurales en la justicia colombiana y el uso instrumental de los órganos de control.
Un historial judicial que define su carrera
El relato de Caicedo, ofrecido en una entrevista con Infobae Colombia, es escalofriante. Más de cuatrocientas denuncias tramitadas por la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría, una privación de libertad de cinco años por presuntas irregularidades en contratos durante su gestión en la Gobernación del Magdalena. Pero, según Caicedo, la historia real es mucho más compleja: una persecución sistemática, “montajes judiciales” y campañas de difamación que se extendieron por casi dos décadas, incluso incluyendo acusaciones de crímenes que, asevera, nunca cometió. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en su análisis, corroboró la existencia de estos “montajes”.
Lo que nadie cuenta es la magnitud de los recursos invertidos en intentar derribarlo. Caicedo afirma que los órganos de control priorizan la persecución política sobre el combate real a la corrupción, una cifra que habla por sí sola: menos del cuatro por ciento de los cerca de cincuenta billones de pesos que se roban anualmente en corrupción son recuperados. Su caso, declara, es paradigmático, el de un funcionario público “más investigado en toda la historia de Colombia a nivel regional”.

El 'lawfare' y la 'vieja clase política'
El candidato presidencial no se anda con rodeos: califica su situación como 'lawfare', una práctica que, según él, es extendida en varias regiones del país. Señala a sectores vinculados a “la vieja clase política tradicional mafiosa” como los responsables de orquestar su persecución, buscando frenar los procesos de transformación institucional que impulsó durante su mandato. La elección como alcalde de Santa Marta, con el “voto más alto en toda su historia”, considera Caicedo, fue una prueba de que la voluntad popular puede superar los embates judiciales.

La cobertura mediática: un juez silencioso
Caicedo también denuncia una flagrante asimetría en la cobertura mediática. “Nunca he sido absuelto por los medios”, afirma, “cuando se interponen las denuncias, las convierten en noticia de primera plana. Pero cuando salen los fallos, mandan a la zona prácticamente de clasificado o de obituarios las absoluciones”. Una crítica contundente a la construcción pública de la reputación en tiempos electorales, donde la presunción de culpabilidad parece prevalecer sobre el principio de inocencia.
En definitiva, Carlos Caicedo presenta su caso como un espejo de las debilidades del sistema judicial colombiano, un sistema susceptible a ser manipulado con fines políticos. Su persistencia en la búsqueda de la verdad, a pesar de las adversidades, lo ha llevado a desafiar a las estructuras de poder y a reclamar una justicia más imparcial y transparente, un compromiso que ahora lleva a la contienda presidencial.