Barcelona rompe la maldición en zaragoza tras duelo de nervios

El Barcelona se llevó la victoria del Príncipe Felipe (86-92) en un partido cargado de tensión, poniendo fin a una sequía de triunfos en la cancha zaragozana que se remontaba a 2022. Un encuentro que, más allá del resultado, evidenció las carencias defensivas del Casademont y la capacidad de reacción del conjunto culé, a pesar de llegar tocado por compromisos europeos.

El casademont inicia con pólvora y el barça responde

El Casademont, impulsado por un Santi Yusta que parecía renacer de sus cenizas, saltó a la pista con una energía palpable, sumando una ventaja inicial de seis puntos. Sin embargo, esa chispa inicial se diluyó rápidamente ante un Barcelona que, con la paciencia que le caracteriza, supo desactivar la intensidad local y tomar el control del ritmo del partido. La defensa zaragozana, permeable, le concedió demasiadas facilidades a Willy Hernangómez y Juani Marcos, quienes se convirtieron en referentes ofensivos para los de Xavi Pascual.

La segunda parte arrancó con una ligera mejora en el juego de los rojillos, pero la falta de consistencia defensiva seguía siendo un problema mayúsculo. Bojan Dubljevic, con su puntería desde el triple, intentó mantener a flote a su equipo, mientras que Kevin Punter se encargaba de mantener al Barcelona en ventaja, demostrando una efectividad notable desde la línea de tres puntos. La distancia se abrió hasta alcanzar los doce puntos al descanso, dejando claro que el Casademont necesitaba una profunda revisión táctica para aspirar a la victoria.

La defensa del barça ahoga al casademont

La defensa del barça ahoga al casademont

La reanudación no trajo consigo la esperada reacción del Casademont. A pesar de algunos momentos de lucidez, como la actuación de Joaquín Rodríguez, el equipo local se vio incapaz de frenar el ritmo impuesto por su rival. El bonus de faltas del Barcelona, sumado a la inspiración de Punter, permitió a los catalanes consolidar su dominio en el marcador. El choque parecía sentenciado, pero un espíritu de lucha encomiable impulsó a los rojillos a reaccionar.

El último cuarto fue un auténtico toma y daca, con un Casademont que, impulsado por un Yusta omnipresente, logró adelantar en el marcador. Pero la experiencia y la solidez del Barcelona, con la aportación de Brizuela, Norris y Marcos, fueron determinantes para mantener la calma y asegurar la victoria. La grada zaragozana, presionando con fuerza, no fue suficiente para alterar el rumbo del partido.

El Barcelona se marcha de Zaragoza con una victoria importante, que evidencia su capacidad para gestionar los momentos de presión y su solidez como bloque. El Casademont, por su parte, deberá analizar a fondo su actuación para evitar que este tipo de errores se repitan en el futuro. La cifra que habla por sí sola: 32 puntos de Kevin Punter, un reflejo de la desigualdad en el plano ofensivo.

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